April 03
HOMENAJE A PATRICIA HIGHSMITH
[El presente artículo fue publicado en BEM núm. 45, junio-julio de 1995, con motivo del fallecimiento de la escritora americana, y se tituló originalmente "En la muerte de Patricia Highsmith". Me he permitido introducir algunos comentarios en cursiva, para aclarar o ampliar algunos detalles.]
(c) 1995 by J.C. Planells

El pasado 4 de febrero [de 1995] falleció en un hospital de Tegna (Suiza) la escritora estadounidense Patricia Highsmith, víctima de la leucemia que padecía en los últimos tiempos y que la obligaba a constantes transfusiones de sangre que la obligaron a anular sus ya de por sí escasas apariciones públicas o compromisos con editores extranjeros.
Nacida Mary Patricia Plangman el 21 de enero de 1921 (el mismo día y mes que Edgar allan Poe) en la localidad texana de Fort Worth, adoptó el nombre de Patricia Highsmith a raíz del segundo matrimonio de su madre. De muy joven se interesó por la escritura y tan temprano como a los 16 años ya estaba escribiendo guiones para diversos héroes del cómic, entre ellos el Capitán Marvel, actividad ésta conocida por muy pocas personas, pero que se prolongó durante algunos años, hasta su inicio como novelista. Fue alentada por Truman Capote, lo que la permitió conectar con la Yaddo, una prestigiosa colonia de artistas vanguardistas de Nueva York [el contacto con esta colonia de artistas se percibe en algunas de sus novelas posteriores]. En 1949 fue aceptada su primera novela, que se publicó en 1950 con el título de Extraños en un tren, con gran éxito y siendo adaptada inmediatamente al cine por Alfred Hitchcock. Su segunda novela, sin embargo, debió publicarse con el seudónimo de Claire Morgan, tras diversos rechazos de algunos editores por tratarse de una historia de amor lésbico. En 1990 se recuperaría con el verdadero nombre de la novelista y el nuevo título de Carol. [Actualmente es sabido que la novela describe un episodio en parte autobiográfico de la autora, cuyas inclinaciones lésbicas mantuvo siempre con discreción cara al público, pero que son detectables en toda su producción literaria.] Su cuarta novela --tercera como Highsmith-- sería A pleno sol (El talento de Ripley), que le reportó el premio Edgar y significaba la primera aparición de su popular y conseguido personaje Tom Ripley, que aparecería en otras novelas. Con creciente popularidad y gran acogida crítica en todo el mundo, especialmente en Europa, se fueron sucediendo las novelas: Mar de fondo, El cuchillo, El amigo americano, El diario de Edith, Gente que llama a la puerta... Escribió también muchos relatos, recogidos en diversas colecciones, destacando Crímenes bestiales, que contiene muchos relatos encuadrables dentro del género de terror, así como pertenecen al de ciencia ficción muchos de los contenidos en Catástrofes naturales. Es autora también de un libro sobre el arte de escribir, Suspense, así como de un casi desconocido libro para niños en colaboración con Doris Sanders, Miranda the Panda is on the Veranda, publicado en 1958. [Este libro para niños está inédito en castellano aún hoy.] Poco antes de fallecer había ultimado otra novela, que pronto aparecerá en castellano.
De Patricia Highsmith se ha dicho muy acertadamente que "escribe sobre los hombres como la araña escribiría sobre la mosca", y que "leerla es como tomar el té con una bruja perversa". Highsmith confesaba su interés por los personajes masculinos "porque se mueven más que las mujeres... hacen más cosas". Gran maestra de la novela criminal de la segunda mitad de este siglo [obviamente, el siglo veinte], su influencia resulta más que patente en la cantidad de autoras que directa o indirectamente, han recogido sus temas, inyectando nueva vitalidad en un género que, ya después de la segunda guerra mundial, había enterrado la llamada "edad de oro de la novela policaca", sobreviviendo a ella tan sólo con dignidad Agatha Christie, más interesada en el fondo por la psicología de los personajes que por el puro jeroglífico antiliterario que propició la rápida desaparición del género. Recogiendo esta vertiente psicológica, Highsmith se convirtió sin dificultades en la reina de la novela criminal, y su influencia es palpable en las británicas Ruth Rendell y P.D. James, así como en el también británico y recientemente fallecido Julian Symons, gran admirador de Highsmith. Sus novelas se caracterizan por un hondo y detallado estudio de los impulsos criminales, las conductas anormales, las psicologías esquizoides, los crímenes absurdos y en ocasiones impremeditados, la amoralidad ambigua de muchos protagonistas (con Tom Ripley como el más destacado), una sutil ironía, un detallado estudio de situaciones y personajes y un angustiante uso de los mecanismos del suspense y terror. Su conocimiento de muchas condiciones y usos sociales se ve claramente en Gente que llama a la puerta (el fanatismo religioso), Rescate por un perro (la problemática de la tercera edad [a la que curiosamente, la autora ha dedicado otras novelas y algunos relatos], así como la ambigüedad de algunas conductas sexuales (Carol, El hechizo de Elsie y su anunciada última novela que trata sobre el SIDA y la homosexualidad masculina [titulada Small G: un idilio de verano]).
Magnífica retratista de diversos escenarios europeos, gran viajera ella misma, persona poco sociable y de vida retirada [en buena parte, como se ha sabido, para preservar su activa vida como lesbiana], supo verter sin embargo en sus obras y relatos un sorprendente conocimiento de las motivaciones humanas, de las problemáticas sociales y culturales modernas con un vigor y un detalle excepcionales, quizá inesperados en alguien tan poco dado al contacto personal como fue Patricia Highsmith. Autora además de un sorprendente nivel de calidad, no experimentó en ninguna de sus novelas el habitual "bajón" que suele suceder incluso con los literatos más afamados. Cualquiera de sus obras puede ser calificada sin dificultad de obra maestra y en su amplia producción es imposible destacar un título por encima de otro u otros, pues todos ellos son sencillamente espléndidos, vigorosos y penetrantes. Como ya queda dicho, Highsmith es la autora que más ha influido en la narrativa criminal de la segunda mitad de este siglo.
[Su novelística está toda traducida al castellano, así como sus colecciones de relatos. Queda inédito el libro para niños mencionado, pero también numerosos relatos que no han sido recogidos en volumen alguno, que ni siquiera se han publicado o que han aparecido en lugares dispersos. A propósito de esto último, véase entrada "Patricia Highsmith: Una nota bibliográfica", aparecida en este blog el 2 de junio de 2006.]