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April 05 SAM PECKINPAH. VIDA SALVAJE, de Garner Simmons(c) 2007 by J.C. Planells
La edición de libros en castellano sobre el que fue uno de los más singulares directores americanos es muy escasa. Aparte de un modesto estudio sobre su obra a cargo de Carlos F. Heredero, publicado hace un montón de años, y de la impresentable monografía perpetrada por Francisco Javier Urkijo --el mismo que perpetró otra aún más impresentable el año pasado sobre Frankenheimer--, y de un libro a base de "cortar y pegar" simplemente insignificante y cuyo autor ni recuerdo ni deseo recordar, el resto son estudios aparecidos en revistas especializadas o ensayos sobre alguna de sus películas. Ahora nos llega esta biografía, la primera sin duda que sobre él se escribió, puesto que su autor, Garner Simmons, la empezó a preparar en 1973, cuando Peckinpah estaba en México rodando Quiero la cabeza de Alfredo García, y que se publicó por primera vez después del estreno de Los aristócratas del crimen. Para documentarse contó con la ayuda y apoyo del propio Peckinpah, que le facilitó entrevistarse con sus actores, productores, colaboradores, amigos y enemigos de todos sus films anteriores, además de familiares del director: madre, hermanos, hijos... El texto sería actualizado y reeditado a la muerte de Peckinpah a finales de 1984, añadiendo un par de capítulos para echar una ojeada a su trayectoria vital tras Los aristócratas del crimen y abarcar así hasta Clave- Omega, su último film.
Posteriormente a esta biografía, se han publicado otras muchas, recurriendo más o menos a las mismas fuentes --o a las que aún estaban con vida, pues varias de las que entrevistó Simmons fallecieron hace años--, pero el valor de este libro es el de ser el primero y deshacer además varios mitos que todavía se arrastraron incluso tras su aparición (como los orígenes indios de Peckinpah, algo totalmente falso; su desdén hacia Randolph Scott y Joel McCrea en su segunda película; su violencia hacia las mujeres en su vida privada...). Aquí no se estudia la obra de Peckinpah sino cómo realizaba su trabajo y las dificultades que encontraba --o provocaba-- en sus rodajes, siempre caóticos en mayor o menor grado, y cómo pese a ese caos las imágenes de sus películas contienen tan inusitada belleza y resultan tan conmovedoras: no sólo de violencia vive el cine de Peckinpah. A tenor con textos posteriores, quizá esta biografía de Simmons es algo blanda respecto a la figura del director americano; o quizá sea que otros biógrafos --recordando lo leído en esa breve biografía de "cortar y pegar" a que he aludido-- han preferido recrearse en sus escándalos, en la locura a que le llevaron sus adicciones, en sus inmensas esnifadas de cocaína, presentando a un Peckinpah arruinado vital y artísticamente; probablemente esas biografías sumamente morbosas estén más cerca de la realidad, al menos en el Peckinpah de los últimos años...
En fin, Simmons nos ofrece una biografía, pues, demasiado blanda, pero teniendo en cuenta que era su primer libro escrito y que lo realizó debido a la gran admiración que experimentaba hacia el director de Grupo salvaje, no se le puede reprochar el acercamiento respetuoso hacia la figura estudiada. No es que aclare del todo puntos como, por ejemplo, el caos del rodaje de Mayor Dundee, o el de Pat Garrett y Billiy the Kid (los dos más caóticos, al parecer). Pero su documentación respecto a los rodajes de Grupo salvaje y Duelo en la alta sierra es buena y verídica. Se desearía mayor profundidad en algunos casos (Deadly Companions-Compañeros mortales), pero en ocasiones las declaraciones de sus actores iluminan más los aspectos que Simmons no acierta --o no se atreve-- a ahondar: en este aspecto, James Coburn, con quien colaboró en varios filmes, es decisivo. Curiosamente, sus "enemigos" --el productor Jerry Bressler-- no clarifican nada, y el compositor Jerry Fielding, que aparece citado abundantemente, tampoco aporta nada de gran interés. También hay que tener presente que al recabar los comentarios entre 1973-1975, muchos de ellos tienden a ser respetuosos, tolerantes, justificativos... un poco "promocionales", y exceptuando a Coburn y a las naderías de Fielding, no hay mucho en donde morder, empezando por un hipócrita Dustin Hoffmann.
En cualquier caso, biografía interesante --repito que las posteriores ya no pudieron recabar los comentarios de muchos de los entrevistados por Simmons, al haber fallecido-- para los seguidores de este irrepetible --dentro de lo que es hoy la industria cinematográfica americana-- director tan controvertido. Y, al contrario que el libro de "cortar y pegar" aludido, que nos dejaba con un desagradable sabor de boca, éste nos deja con ganas de revisar sus películas, todas ellas editadas en DVD --aunque no todas en España--. Yo creo que es preferible esto, pues a un artista se le debe recordar por su obra, y Peckinpah, gracias a ella, se ganó "el derecho a entrar en su propia casa", por usar una frase que Peckinpah empleaba a veces en un sentido muy concreto: el de sentirse realizado y justificado como ser humano.
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