<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet type='text/xsl' href='http://pfjcplanells3.spaces.live.com/mmm2008-05-17_13.22/rsspretty.aspx?rssquery=en-US;http%3a%2f%2fpfjcplanells3.spaces.live.com%2fcategory%2fLibros%2ffeed.rss' version='1.0'?><rss version="2.0" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:msn="http://schemas.microsoft.com/msn/spaces/2005/rss" xmlns:live="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:cf="http://www.microsoft.com/schemas/rss/core/2005" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>planells fact&amp;fiction: Libros</title><description /><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&amp;_c=BlogPart&amp;partqs=catLibros</link><language>en-US</language><pubDate>Wed, 23 Jul 2008 09:02:38 GMT</pubDate><lastBuildDate>Wed, 23 Jul 2008 09:02:38 GMT</lastBuildDate><generator>Microsoft Spaces v1.1</generator><docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs><ttl>60</ttl><cf:parentRSS>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/feed.rss</cf:parentRSS><live:type>blogcategory</live:type><live:identity><live:id>2620027194897443681</live:id><live:alias>pfjcplanells3</live:alias></live:identity><cf:listinfo><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="typelabel" label="Type" /><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="tag" label="Tag" /><cf:group element="category" label="Category" /><cf:sort element="pubDate" label="Date" data-type="date" default="true" /><cf:sort element="title" label="Title" data-type="string" /><cf:sort ns="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" element="comments" label="Comments" data-type="number" /></cf:listinfo><item><title>BIENVENIDOS A METRO-CENTRE, de J.G. Ballard</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1273.entry</link><description>&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img src="http://tienda.cyberdark.net/ximg/opImg/32469df7525eba3.jpg"&gt;&lt;br&gt;Existen dos maneras de acercarse a esta última novela publicada de Ballard (2006): una es juzgarla como novela &lt;em&gt;per se, &lt;/em&gt;y la otra es juzgarla dentro de la producción novelística del autor británico. En el primer caso, estaríamos hablando de una novela revolucionaria, rompedora, atrevida, audaz, visionaria. En el segundo, como de un ligero paso atrás por parte del autor, un tropezón, siendo francos. ¿Y eso por qué? Pues porque el propio Ballard nos ha (mal)acostumbrado a esperar siempre más, a ir escalando puestos en sus desafíos novelísticos a lo largo de su carrera, y el que emprendió hace ya más de una década con &lt;em&gt;Noches de cocaína&lt;/em&gt; (o incluso antes, con la novela corta &lt;em&gt;Furia feroz&lt;/em&gt;), ha sido de los más audaces en su carrera. Ballard la emprendió contra la clase media, el consumismo, la alienación, los enclaves sociales privados (o públicos) como caldo de cultivo de taras reaccionarias, violentas y peligrosas, todo ello ante la indiferencia gubernamental... Esas novelas han ido cada vez más lejos, hasta alcanzar su cénit con &lt;em&gt;Milenio negro&lt;/em&gt;, una novela &amp;quot;casi delictiva&amp;quot;, como escribí en un artículo para &lt;em&gt;Revista de literatura&lt;/em&gt; sobre la ciencia ficción del futuro cercano.&lt;br&gt;De ahí que, tras &lt;em&gt;Milenio negro&lt;/em&gt;, no se pudiera ir más lejos quizá. Y no se ha ido. &lt;em&gt;Bienvenidos a Metro-Centre&lt;/em&gt; es una suerte de variación de la anterior, casi una reescritura, y el recuerdo de ésta, así como de &lt;em&gt;Super-Cannes&lt;/em&gt;, pesa continuamente. La &amp;quot;víctima elegida&amp;quot; en esta ocasión es un centro comercial situado en una zona del extrarradio de Londres: algo reconocible, pues tales centros existen en todas las ciudades --¡y pueblos!-- de todo el mundo, incluida España. Lugares que casi se convierten en una especie de entes autónomos al margen de la sociedad y de las costumbres, creando su propia... ¿ecología? ¿idiosincrasia? Así, Metro-Centre no difiere pues del Super-Cannes de la novela homónima, de la villa de vacaciones de &lt;em&gt;Noches de cocaína&lt;/em&gt;, del centro escolar de &lt;em&gt;Furia feroz&lt;/em&gt;, o del barrio de clase media de &lt;em&gt;Milenio negro&lt;/em&gt;. Y, ciertamente, en la novela se pronuncian frases temibles, agudas, certeras, que demuestran la poca (nula, en realidad) fe que Ballard tiene sobre el hombre &amp;quot;moderno&amp;quot;. &lt;br&gt;Pero algo no funciona en la novela en sí: todo titubea un poco, las motivaciones del personaje principal, Richard Pearson, no están suficientemente bien trazadas, y cuanto le rodea resulta asimismo insatisfactorio, poco elaborado. Es como si Ballard, consciente de que se repite y no aporta nada nuevo esta vez, hubiera bajado el listón. No creo que sea como para preocuparse, eso debe quedar claro: Ballard ya ha tenido sus tropiezos en otras ocasiones: &lt;em&gt;Crash&lt;/em&gt; no es una de sus novelas más afortunadas, y &lt;em&gt;Fuga al paraíso&lt;/em&gt; fue un tremendo error. En esta ocasión ha explotado una idea genial de una manera poco convincente.&lt;br&gt;Pero, como dije al principio, esto es si juzgamos la novela dentro de la producción de Ballard. Si viniera firmada por un autor joven, un principiante, sin duda nos asombraría su audacia... pero, ¿están los autores jóvenes y principiantes tan sobrados de ideas revolucionarias como el casi octogenario Ballard? Lo dudo. En este sentido, pues, Ballard vuelve a triunfar, aunque a sus fieles nos sepa a muy poco en esta ocasión.&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+BIENVENIDOS+A+METRO-CENTRE%2c+de+J.G.+Ballard&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1273.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1273.entry</guid><pubDate>Wed, 09 Jul 2008 09:01:05 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1273/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1273.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-07-09T09:01:05Z</dcterms:modified></item><item><title>EL DÍA QUE LLEGARON LOS MARCIANOS, de Frederik Pohl</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1257.entry</link><description> &lt;br&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;em&gt;[Esta crítica fue publicada en la revista &lt;/em&gt;Blade Runner Magazine,&lt;em&gt; número 6, abril de 1991.La novela fue publicada por Destino en su colección Cronos.]&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;(c) 1991 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img src="http://www.tierrasdeacero.com/beta/bib/lib1063.jpg"&gt;&lt;br&gt;La aportación que realizó Frederik Pohl para las &lt;em&gt;Visiones peligrosas&lt;/em&gt; preparadas por Harlan Ellison entre 1965-1967, consistió en un muy irónico y breve relato titulado &amp;quot;El día siguiente a la llegada de los marcianos&amp;quot;, cuyo título ya explica perfectamente el tema. En 1988 dicho relato, convenientemente revisado y ampliado, forma el cierre de esta novela de Pohl, titulada precisamente &lt;em&gt;El día que llegaron los marcianos&lt;/em&gt;. De hecho, no cabe hablar propiamente de &amp;quot;novela&amp;quot;, sino más bien de un conjunto homogéneo de relatos unidos por un mismo eje central: el descubrimiento de marcianos vivos por una colonia de trabajo terrestre en Marte, y el envío de una nave con unos cuantos de ellos hacia la Tierra. Las historias se van sucediendo en la Tierra mientras dura el viaje de la nave que transporta a los marcianos supervivientes hacia nuestro planeta.&lt;br&gt;Y nuevamente, el veterano autor nos ofrece su lado satírico y mordaz, una estimable muestra de SF sociológica, género al que ya ha dado con anterioridad excelentes obras: &lt;em&gt;Mercaderes del espacio&lt;/em&gt; (en colaboración con el fallecido C.M. Kornbluth), &lt;em&gt;La guerra de los mercaderes, La guerra tibia, Los años de la ciudad&lt;/em&gt;, entre otras varias, algunas inéditas entre nosotros, como &lt;em&gt;The Age of the Pussyfoot&lt;/em&gt;. Así, Pohl pregunta ¿qué futuro tendrían los &amp;quot;platilleros&amp;quot;? (es decir, los embaucadores que viven de la credulidad de la gente respecto a los platillos volantes, culturas galácticas en Perú, civilizaciones galácticas avanzadas en el pasado de la Tierra y demás). ¿A qué deberían dedicarse ahora, una vez que el descubrimiento de los marcianos les hunde el &amp;quot;chiringuito&amp;quot;? ¿Y los guionistas de películas --de malas películas-- de SF? ¿Cómo aprovecharán --o desaprovecharán-- el filón? ¿Y los políticos? ¿Y los científicos? ¿Y los intereses comerciales? ¿Y la religión? ¿Cómo afrontará la religión la existencia de otras razas que no sean la humana? ¿Las evangelizará? ¿Se tambalearán los cimientos de las religiones que conocemos?&lt;br&gt;Estos son algunos de los temas que propone en sus diversos relatos Pohl, con su lucidez habitual, con su ironía de siempre, con su humor y su adecuado trazo de personajes, ambientes y situaciones, desgranados todos ellos con la naturalidad y la agilidad ya características en él, ejemplares por cierto de un autor veterano y que parece conservar a sus setenta y dos años &lt;em&gt;[nota de 2007: obviamente, era la edad de Pohl al escribir esa crítica]&lt;/em&gt; una especie de eterna juventud, que para sí quisieran otros de sus compañeros de generación. Pohl, que lo ha sido todo en el campo de la ciencia ficción --autor, editor, director de revistas, agente, compilador de antologías--, sigue estando en la brecha y con una calidad media en su producción, tanto de novelas como de relatos, mucho más satisfactoria que en otros de sus colegas. Su espíritu joven es toda una lección para los profesionales de la SF, y esta obra demuestra que no hay temas viejos dentro del género, sólo maneras &amp;quot;viejas&amp;quot; de enfocarlos.&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+EL+D%c3%8dA+QUE+LLEGARON+LOS+MARCIANOS%2c+de+Frederik+Pohl&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1257.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1257.entry</guid><pubDate>Mon, 30 Jun 2008 08:48:20 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1257/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1257.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-06-30T08:48:20Z</dcterms:modified></item><item><title>BREVES REFLEXIONES SOBRE LA LECTURA</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1229.entry</link><description>&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt;&lt;br&gt; &lt;img src="http://www.mundotech.net/wp-content/uploads/2008/03/mejorar-lectura.jpg"&gt;&lt;br&gt;&lt;/font&gt;
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;*Una vez se ha leído a Proust, no tiene mucho sentido leer nada más. Ni siquiera escribir nada más. Como han dicho otras personas, todo está en Proust: la vida, la literatura, el pensamiento. Cada vez que se vuelve a él, se descubre algo nuevo, sorprende lo atinado de sus reflexiones, y cómo el libro se ajusta a ti pese a los cambios que se sufren a lo largo de la vida.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*En un tiempo, se lee a algunos autores por unos motivos. Luego, en otros tiempos, se releen por motivos distintos y descubres cosas nuevas, los ves con otros ojos: el libro no ha cambiado, pero tú sí (y de ahí que ciertas lecturas de juventud se nos hagan extrañas y ajenas con el paso de los años y creamos que nos decepcionan: no es así, sino que quien fuimos entonces ya no existe).&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Es extraño cómo autores que en un tiempo parecían serlo todo para uno mismo, se descubre un día, de repente, que ya no significan nada, que su mundo no nos interesa, se nos ha vuelto ajeno, y sus preocupaciones ya no son las nuestras, como si las hubiésemos superado o entrado en otro mundo. Un caso: William Faulkner. &lt;br&gt; &lt;br&gt;*En épocas de desconcierto mental, de caos psíquico y de bajón anímico&lt;/font&gt;,&lt;font size=2&gt; nada mejor que una novela policiaca. El lenitivo perfecto. No tiene que ser necesariamente una obra maestra. Ver cómo el orden es restablecido, la justicia impera y el culpable es castigado, reconforta espiritualmente.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Todos tenemos una idea o concepto concreto del humor; de ahí que determinados autores de humor nos resulten groseros, inocuos, excesivos, simples, vulgares o infantiles. No existe un humor &amp;quot;inteligente&amp;quot;, aunque haya quienes lo aseguren; en cambio, sí existen lectores inteligentes de humor. El humor, en realidad, debe ser subversivo ante todo y arrojar sobre el mundo una mirada distinta, inesperada.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Dickens, a la larga, emborracha por excesivo. Dostoievski también. Y sin embargo, no se parecen en nada. &lt;br&gt; &lt;br&gt;*En el libro más insospechado, podemos encontrar a veces alguna frase memorable, incluso cuando estamos a punto de desistir de su lectura por aburrida. Pero para encontrar esa perla escondida, ¡ha habido que soportar mucha morralla! La pregunta sería cuántas perlas habremos dejado escapar al desistir de alguna lectura.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Es extraño cómo da la impresión de que tantos escritores franceses, de la corriente literaria o del género literario que sea, escriben casi miméticamente --excepto Proust, claro-- respecto a sus demás colegas de corriente o de género. &lt;br&gt; &lt;br&gt;*Entre otras muchas cosas, el nazismo es responsable de la muerte --directa o indirectamente, por obra o por inducción (suicidio)-- de demasiados autores centroeuropeos antes de y durante la segunda guerra mundial.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Entre otras muchas cosas, el franquismo es responsable de haber liquidado la libertad y creatividad literaria de las primeras décadas del siglo veinte, y terminado con un proceso renovador de la novela española. A partir de 1939, la literatura debió empezar casi desde cero, y sin ganas apenas.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Los escritores del sur de Estados Unidos dan la impresión de competir entre sí a ver quién es más sureño (lo que les empareja en cierto modo con lo anteriormente dicho de los autores franceses).&lt;br&gt; &lt;br&gt;*El principal --o único-- problema de leer a Pla es que al final acabas con la sensación de que más que leerlo, lo relees.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Las biografías pueden ser o bien simples relaciones de hechos cronológicos, o bien indagaciones sobre la personalidad oculta de la figura estudiada. Las primeras no tienen interés apenas; las segundas son iluminadoras.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Las autobiografías sólo son sinceras cuando se escriben para uno mismo, no para que sean leídas por los demás.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Hace unos años se publicó un libro titulado &lt;em&gt;El pensamiento político de Aznar:&lt;/em&gt; todas sus páginas estaban en blanco. Lo que por lo visto nadie advirtió es que se trataba de un plagio descarado de un libro anterior: &lt;em&gt;El pensamiento político de Franco&lt;/em&gt;.&lt;br&gt; &lt;br&gt;*Los escritores que practican la &amp;quot;literatura o estilo de moda&amp;quot;, consiguen quedar olvidados al cabo de unos años, y su libro o estilo estará pasado de moda a medida que las &amp;quot;corrientes y modas&amp;quot; se renueven. La literatura debe ser atemporal, y un libro debe servir para cualquier época. &lt;br&gt; &lt;br&gt;*El escritor que procura atender y pensar ante todo en el lector cuando escribe, puede cometer un error al hacerlo: y es que cada lector le pedirá una cosa distinta, un estilo distinto, un género distinto, una forma distinta de expresión, una temática distinta. ¿A qué lector de entre todos ellos debe, pues, complacer? Porque siempre habrá alguno que quede descontento.&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;*Un libro ha de seducir al lector, lo mismo que la belleza de una mujer ha de seducir a un hombre. Y si la belleza de la mujer está en la mirada del observador, en el caso de los libros está en el intelecto (alma) del lector. Así se explicaría que tantos buenos libros dejen indiferentes a tantos buenos lectores, lo mismo que la belleza de tantas mujeres deja indiferentes a tantos hombres: no hay, no puede haber, cánones infalibles sobre lo que es belleza, y las artes de la seducción --la seducción literaria-- no funcionan igual sobre todos.&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;*Un libro es el vehículo en el que emprendemos un viaje mental y emocional; el vehículo ha de ser cómodo, no algo de lo que tengamos que tirar con fuerza para poder llegar a puerto, pues entonces el viaje se convierte en una tortura.&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;*Todo cuanto se escribe es siempre personal. E incluso en quienes pudiera no parecerlo, también lo es. De la habilidad del autor --o de que no sea consciente de ello-- depende camuflar u obviar de una u otra manera su personalidad en lo que escribe. El autor incluso puede no reconocerse, puesto que, al fin y al cabo, quien realmente escribe es la personalidad interior que ni él mismo conoce.&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;/font&gt;   &lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+BREVES+REFLEXIONES+SOBRE+LA+LECTURA&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1229.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1229.entry</guid><pubDate>Fri, 20 Jun 2008 09:50:24 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1229/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1229.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-06-20T09:50:24Z</dcterms:modified></item><item><title>LIBROS A LA GUILLOTINA</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1244.entry</link><description>&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt;Hace pocos días, el librero de Negra y Criminal comunicaba en uno de sus habituales e-mails informativos que una importante editorial española había &amp;quot;descatalogado&amp;quot; a una de sus autoras, concretamente una escritora americana de novela policiaca. Y aclaraba el librero, para quienes no lo supieran, que en el argot editorial moderno &amp;quot;descatalogar&amp;quot; significa que los todos ejemplares en existencia de novelas de esa autora habían sido guillotinados, a fin de aprovechar el papel para elaborar nuevo papel (o sea, reciclaje, lo cual ecológicamente está muy bien, sí, pero...).&lt;br&gt;Esta práctica de guillotinar libros, llevada a cabo por importantes editoriales con amplia producción aproximadamente desde los años noventa, suele ser desconocida por la mayoría de la gente. Cuando se lo explicas, se quedan estupefactos. No entienden que si a una editorial no le interesa conservar las existencias de un autor o de una colección que se vende poco o nada, en lugar de proceder a saldarlo en librerías de lance, se proceda a la destrucción de los ejemplares. No voy a ser yo quien trate de explicar el extraño comportamiento de un mundo, el editorial, que ha perdido el norte desde hace ya unos tres o cuatro lustros, y que como decía hace poco un escritor y ensayista se ha convertido en una pura fábrica de productos perecederos; en una industria más, vaya. No todas las editoriales proceden al guillotinaje y destrucción de libros, eso es algo que se reservan casi en exclusiva las grandes (Plaza Janés, por ejemplo...), pero que las modestas desdeñan: ellas sí saldan los libros porque aunque sea poco, algún dinerillo le sacan a lo que ya no van a vender (y el lector se beneficia). Sobre lo del saldado de libros, también se podría hablar (cómo ciertas editoriales más o menos importantes se ven obligadas a saldar existencias de libros editados no mucho tiempo atrás, simplemente para hacer sitio en sus almacenes o porque pasan apuros de dinero en un determinado momento: éste es el caso de cierta editorial catalana que desde su creación lucha por figurar entre las punteras, y que en diversas ocasiones ha efectuado esos &amp;quot;vaciados&amp;quot; de almacén y resuelto apuros mediante saldos, para desesperación de algunos aficionados...).&lt;br&gt;Pero ése es un tema complejo, y que no viene al caso: obedece a otros intereses (mercantilistas). Lo del guillotinaje y destrucción de libros es algo mucho más grave y casi kafkiano. Hace un par de años, aproximadamente, Pau Riba comentaba en una entrevista radiofónica con motivo de los 35 años de su disco &lt;em&gt;Dioptria&lt;/em&gt;, que el editor de un libro que había publicado años antes le llamó para decirle que se procedía al guillotinaje y destrucción de los ejemplares aún en existencia. Pau Riba, atónito, le dijo que le compraría esos ejemplares a precio de saldo, o con el habitual descuento de editor a autor. El editor le respondió que le era imposible hacerlo &lt;em&gt;porque aun así perdía dinero&lt;/em&gt;. Total, que se procedió a la destrucción de ese libro (creo recordar que era de versos), y el autor no pudo quedarse con ningún ejemplar ni de muestra (con lo cual, supongo, el libro se cotizaría a precio de oro en mercados de segunda mano). El locutor que entrevistaba a Riba alucinaba al enterarse de todo aquello, pues --al igual que el propio Pau Riba cuando el editor le llamó para comunicárselo-- ignoraba aquel proceder tan habitual hoy día.&lt;br&gt;No voy a comentar nada más al respecto. Dejo aquí el tema, la noticia de ello, para que quien lo desconociera medite ahora sobre ello y saque sus propias conclusiones. Quizá teniendo en cuenta cómo es el mundo editorial de hoy, no resulte tan aberrante esa práctica. Es una aberración más, acaso.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+LIBROS+A+LA+GUILLOTINA&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1244.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1244.entry</guid><pubDate>Thu, 12 Jun 2008 17:03:22 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1244/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1244.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-06-12T17:03:22Z</dcterms:modified></item><item><title>BARNABY RUDGE, de Charles Dickens</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1216.entry</link><description>(&lt;font size=2&gt;c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img src="http://www.solodelibros.es/wp-content/uploads/2007/06/barnaby_rudge.jpg"&gt;&lt;br&gt;Considerar &lt;em&gt;Barnaby Rudge &lt;/em&gt;una novela menor dentro de la producción de Dickens no supone desdoro alguno hacia la obra. Estamos hablando del autor de joyas como &lt;em&gt;Casa desolada&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Tiempos difíciles&lt;/em&gt;, y de obras tan imperecederas como &lt;em&gt;David Copperfield &lt;/em&gt;o &lt;em&gt;Grandes esperanzas&lt;/em&gt;. Escrita en 1841, después de una novela poco reeditada y conocida actualmente como es &lt;em&gt;La tienda de antigüedades, &lt;/em&gt;esta &lt;em&gt;Barnaby Rudge&lt;/em&gt; está considerada como su segunda novela histórica, si bien en realidad sería la primera, puesto que &lt;em&gt;Historia de dos ciudades&lt;/em&gt; fue escrita años más tarde. En España, casi no ha habido ediciones de &lt;em&gt;Barnaby Rudge,&lt;/em&gt; al margen de su inclusión como &lt;em&gt;Bernabé Rudge&lt;/em&gt; en las Obras Completas editadas por Aguilar, hoy inencontrables, y alguna muy rara edición hace más de medio siglo (en el prólogo a la reedición de la novela en 2006 a cargo de Belacqva de Ediciones se menciona una de 1944 como la última). Se trata por tanto de una feliz recuperación, probablemente debida al interés por la novela de género &amp;quot;histórico&amp;quot;, que tantos adeptos tiene y tan pocos buenos cultivadores entre los autores actuales. &lt;br&gt;Dickens narra en su novela el llamado &amp;quot;motín de Gordon&amp;quot;, ocurrido en Londres en 1780, cuando una turba de fanáticos e iluminados encabezaron una verdadera rebelión en Londres contra los ciudadanos de religión católica, exigiendo se les privase de sus derechos mediante una petición al Parlamento. Londres se convirtió en un paisaje de pesadilla con incendios, pillajes, saqueos, asesinatos, hasta que la rebelión fue sofocada, sus responsables encarcelados y la petición rechazada por el Parlamento casi por unanimidad.&lt;br&gt;La descripción de estos tumultos ocupa algo más de la segunda parte de la novela, cuya primera parte, que transcurre cinco años antes, en 1775, está dedicada a la presentación de los personajes, a sus vidas cotidianas, problemas amorosos, intrigas en torno a un misterioso crimen del pasado y rencillas personales entre algunos de ellos. De ahí pues la descompensación entre ambas partes de la novela, pues esa primera parte tiene sólo un moderado interés, contrastando con la vigorosa descripción del motín y las algaradas de la segunda. También flojea algo la novela respecto a la reacción de algunos personajes o a su evolución, cayendo en alguna que otra incoherencia. Digamos que, como apuntaron algunos críticos en su época, la obra no está muy afortunadamente escrita.&lt;br&gt;Pero Dickens es Dickens, y como siempre hallamos en la obra interesantes apuntes y momentos felices. Cierto: la descripción de los cabecillas y miembros del movimiento anticatólico es algo maniquea: Simon Tappertit es un ser ridículo en la primera parte, que se vuelve casi un enloquecido homicida en la segunda; Hugh, un verdadero infame y bruto en la primera, acaba despertando cierta conmiseración al final de la novela tras conocerse sus orígenes; Gashford, &amp;quot;hombre taimado y traicionero&amp;quot; según lo describe Dickens en la lista de Personajes que hay al inicio de la novela, es otro individuo de moral repulsiva, un verdadero judas, católico renegado a quien no le importaría traicionar a su madre, por lo visto; Dennis, el verdugo de Londres, es tratado por Dickens sin la menor piedad: es un ser repugnante, abyecto, cuya asquerosidad moral no parece tener límites a ojos de Dickens, autor que profesaba un aborrecimiento sin límites a la pena de muerte y contra la que escribió en diversas ocasiones en las páginas de su revista. Por lo que respecta a Lord George Gordon, el personaje histórico que desencadenó el motín y presentó el recurso anticatólico al Parlamento, aparece como un ser algo ridículo, bufonesco, que, curiosamente, tiene algo de pre-valleinclanesco en sus modos y maneras: es el típico iluminado que desencadena el caos sin ser consciente de lo que hace.&lt;br&gt;Otra interesante lección que se extrae de la novela, en cuanto a las actividades y desarrollo de la Asociación protestante que provoca los motines, es cómo cuatro descerebrados pueden poner en marcha un caos sin límites, y cómo el fanatismo más analfabeto puede arrastrar a una serie de individuos a cometer las tropelías más impensables. En este sentido es en el que cabe situar a la figura que da título a la novela, el infortunado Barnaby Rudge, un joven deficiente mental, que engañado por Gashford, Hugh y Simon, se une a la causa, sin saber siquiera qué causa es, y se convierte en su más fervoroso abanderado. De ello podría llegarse a la conclusión que los fanatismos, la irracionalidad, la intolerancia sólo pueden encontrar adeptos entre individuos podridos moralmente --como Gashford--, fanáticos asesinos --como el verdugo Dennis-- o deficientes mentales incapaces de comprender que son engañados o manipulados --como Barnaby Rudge--. Y en este sentido sí estamos pues ante una novela interesante y ante una propuesta a meditar, frente a la cual cada lector puede extraer sus consecuencias y formar su opinión. Y eso nos lleva, por tanto, a concluir que aunque &lt;em&gt;Barnaby Rudge&lt;/em&gt; sea una novela menor, le ocurre lo que a todo clásico de la literatura: que sus discursos internos son aprovechables e imprecederos. Basta con saber leer o con comprender el texto (algo que hoy, como sabemos, no se practica). Y pensar si las lecciones a extraer de todo ello son apliacables al mundo de hoy.&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;br&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+BARNABY+RUDGE%2c+de+Charles+Dickens&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1216.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1216.entry</guid><pubDate>Tue, 10 Jun 2008 09:02:08 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1216/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1216.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-06-10T09:02:08Z</dcterms:modified></item><item><title>CUENTOS COMPLETOS IV, de Philip K. Dick</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1233.entry</link><description>&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img src="http://www.fantasytienda.com/productos/1252-1_p.jpg"&gt;&lt;br&gt;Finalmente ha aparecido en castellano el tan esperado cuarto volumen de los &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt; de Philip K. Dick (o relativamente completos, como ya he comentado en varias ocasiones), e incluso se anuncia la próxima publicación del quinto volumen. Ya sólo falta que un editor, o los herederos del autor, se decidan a publicar un sexto volumen que recoja precisamente lo que se decidió dejar fuera por razones en algunos casos bastante peregrinas (las novelas cortas ampliadas a novela presentan diferencias en algunos casos, lo que las convierte en relatos por sí mismos).&lt;br&gt;Si los tres anteriores volúmenes comprendían, al estar ordenados los relatos por orden cronológico de escritura, que no de publicación, su producción entre 1951 y 1954 (más uno de 1947), verdaderamente abundante como puede comprobarse, este cuarto tomo ofrece un par de detalles significativos: los relatos fueron escritos entre 1954 y 1963, es decir, abarcan nueve años de producción literaria. Un hecho que seguramente sorprenderá en principio, pero que tiene fácil explicación: los tres primeros tomos simultaneaban su producción de relatos de ciencia ficción para las revistas del género con sus novelas psicológicas o experimentales, que intentaba en vano vender a las editoriales; así, pues, los relatos tenían una finalidad alimenticia, por así decir. En el período que comprende este cuarto tomo, la producción disminuye por cuanto Dick empezó a cultivar la novela de ciencia ficción, publicando varias de ellas entre 1954 y 1963 --no sin proseguir las llamadas &amp;quot;novelas experimentales&amp;quot;, hasta desistir de ellas hacia 1961--, y escribiendo otras muchas que serían publicadas en los años venideros. Por tanto, el campo de la narrativa breve fue siendo paulatinamente abandonado. Las notas finales a los relatos ofrecen la curiosidad de que de los 18 aquí reunidos, 9 fueron escritos entre 1954 y 1958 y los otros nueve en 1963, produciéndose por tanto un vacío entre 1959 y 1962 (de hecho, en 1956 y 1957 tampoco escribió ninguno). &lt;br&gt;El segundo detalle significativo es precisamente que este segundo período de su narrativa corta (el iniciado en 1963) se caracteriza por un tono más maduro narrativamente hablando, por el incremento del tono multifocal, la introspeccción, y un cierto oscurecimiento agrio de los temas, así como el incremento del comportamiento psicótico de los personajes. No es que todo esto no estuviera ya presente, en mayor o menor grado, en el grueso de sus relatos escritos entre 1952 y 1954, pero en una producción tan amplia pasaba un tanto desapercibido en la mayoría de los casos. En cambio, en 1963, se evidencia el cambio. Máxime teniendo en cuenta que es el año en que empieza su gran producción novelística, lo cual además provoca el que no pocos de esos relatos de 1963 sean posteriormente usados para algunas novelas o sirvan de inspiración a algunas de ellas. Así, &amp;quot;Una actuación novedosa&amp;quot; (1963) se incrustaría en &lt;em&gt;Simulacra&lt;/em&gt; (1964); &amp;quot;Lo que dicen los muertos&amp;quot; (1963) serviría de base a &lt;em&gt;Ubik &lt;/em&gt;(publicada en 1969, pero escrita hacia 1967); &amp;quot;Los días de Perky Pat&amp;quot; (1963) reaparecería en distinta forma en &lt;em&gt;Los tres estigmas de Palmer Eldritch&lt;/em&gt; (publicada en 1965). En el quinto volumen de los &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt;, aparecen igualmente dos relatos --inéditos en castellano-- posteriormente aprovechados para las novelas &lt;em&gt;Doctor Bloodmoney &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;El mundo contra reloj&lt;/em&gt;, junto con otros ya conocidos que lo mismo que los ya indicados de este cuarto volumen formarían parte de futuras novelas. Es decir, el campo de la narrativa corta, a partir de 1963, se convirtió para Dick en una especie de campo de pruebas o de esbozos para futuras novelas, y sólo ocasionalmente produciría relatos que pudieran leerse por sí mismos. Uno de éstos es &amp;quot;Araña de agua&amp;quot; (1963), anteriormente publicado en la revista &lt;em&gt;Nueva Dimensión&lt;/em&gt;, un relato muy divertido, ligero, una muestra de &amp;quot;ciencia ficción recurrente&amp;quot;, que debió de gustar mucho al ser publicado, tanto que Dick se animó poco después a hacer algo parecido con &amp;quot;Orfeo con pies de barro&amp;quot;, aunque el resultado de éste no es precisamente satisfactorio: lo que funciona en &amp;quot;Araña de agua&amp;quot; se desploma lamentablemente en &amp;quot;Orfeo con pies de barro&amp;quot;. Este relato, según las notas, fue publicado en 1964 en una desconocida revista, con el seudónimo de Jack Dowland, y curiosamente, la Bibliografía de Dick editada por Underwood/Miller en 1981 lo encuadraba entre su material &amp;quot;inédito&amp;quot;.&lt;br&gt;La evidencia del interés por la novela del Dick de 1963 la tenemos en dos relatos escritos y publicados consecutivamente en 1963 en &lt;em&gt;Amazing&lt;/em&gt;. Se trata de &amp;quot;El suplente&amp;quot; (anteriormente publicado en castellano como &amp;quot;Cargo de suplente máximo&amp;quot; en Nebulae 2ª época) y &amp;quot;¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?&amp;quot;; en apariencia, son dos historias que se pueden leer por separado, pero la segunda es continuación directa de la primera, y de hecho pudo existir una tercera historia (pues el conflicto entre Jim Briskin y  Max no está concluido ni mucho menos), aunque no fue escrita, pues la impresión es que Dick preparaba con ellas una novela por entregas, o bien una historia mediante relatos enlazados: no son pocas las ideas que aparecen en ambas historias y los conflictos que plantean (lucha por el poder político, invasión alienígena, cerebros electrónicos como mandatarios de Estados Unidos...), algunas de las cuales encontrarían una formulación distinta en novelas posteriores como &lt;em&gt;Nuestros amigos de Frolik 8, The Crack in the Space &lt;/em&gt;o&lt;em&gt; Aguardando el año pasado&lt;/em&gt;, por ejemplo, e incluso &lt;em&gt;Ubik&lt;/em&gt; en lo referente al personaje de Raglkand Park en el segundo de los relatos. Lo cierto es que la lectura continuada de los dos relatos hace inevitable pensar que estamos ante una novela interrumpida, sólo esbozada en sus primeros capítulos, y que no sabemos qué caminos hubiera seguido. Sin duda, el atareado Dick de 1963-1964 desechó proseguir la historia y se limitó a aprovechar algún personaje y algunas ideas de ella en otras novelas.&lt;br&gt;Si hay algo que prevalece en este cuarto volumen, es la cantidad de relatos que tienen como fondo, aparte de la guerra o el holocausto nuclear y sus consecuencias --que ya aparecía en mucha de su producción corta anterior--, la política y sus intrigas. En efecto: algo que ocasionalmente asimaba en los tres primeros tomos, aquí se muestra de manera más clara en relatos como &amp;quot;El patrón de Yancy&amp;quot; (1954), &amp;quot;La M imposible&amp;quot; (1955), &amp;quot;Si no existiera Benny Cemoli&amp;quot; (1963), &amp;quot;Una actuación novedosa&amp;quot; (1963), &amp;quot;El suplente&amp;quot; y &amp;quot;¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?&amp;quot; (1963), a los que se podría añadir sin dificultad &amp;quot;¡Oh, ser un blobel!&amp;quot; (1963), si tomamos en consideración la explicación que del relato da Dick en las notas finales. Como se puede comprobar, pues, el tema de la política --en cuanto a poder sobre la gente y a ejercerlo u obtenerlo más o menos limpiamente, así como sus conscuencias-- está mucho más presente de los relatos de 1963, que en los de 1954-1958.&lt;br&gt;Para el amante de la ciencia ficción clásica, sin duda &amp;quot;Autofac&amp;quot; (1954) --ya editado dos veces en castellano-- es un muy buen relato: máquinas capaces de construirse y repararse a sí mismas, hasta casi el inifnito. &amp;quot;El informe de la minoría&amp;quot; (1954) --editado en tres ocasiones en castellano, y que dio pie al film de Spielberg-- y &amp;quot;Mecanismo de recuerdo&amp;quot; (1955), abordan en tema de la delincuencia en el futuro, y parecen ser uno consecuencia del otro, aunque sus argumentos sean muy distintos. &amp;quot;Nosotros, los exploradores (1958) --aparecido en castellano en dos fanzines-- siempre me ha parecido una curiosa conjunción de Bradbury y Dick: aunque por temática es inequívocamente dickiano, por escritura y ambientación evoca ciertas historias de Bradbury. Otros tres relatos de los años cincuenta ya habían sido publicados anteriormente en castellano: &amp;quot;Servicio técnico&amp;quot; (en la revista &lt;em&gt;Mas allá&lt;/em&gt;), &amp;quot;Mercado cautivo&amp;quot; y &amp;quot;Juego de guerra&amp;quot; (ambos en Nebulae 2ª época).&lt;br&gt;En resumen, buena lectura que nos permite descubrir la madurez del autor, su evolución. La traducción es buena, aunque la empalidecen ciertos errores en el uso de guiones entre acotaciones de diálogos y algunos despistes en los datos de las notas finales.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+CUENTOS+COMPLETOS+IV%2c+de+Philip+K.+Dick&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1233.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1233.entry</guid><pubDate>Fri, 06 Jun 2008 08:55:11 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1233/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1233.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-06-06T08:55:11Z</dcterms:modified></item><item><title>EL ASESINATO DE ROAD HILL, de Kate Summerscale.</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1219.entry</link><description>&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;img src="http://img2.timeinc.net/ew/dynamic/imgs/080410/suspicions-of-mr_l.jpg"&gt;&lt;br&gt;Ese libro, recientemente editado en castellano por Lumen, no es ninguna novela policiaca, sino la crónica de un crimen ocurrido en Gran Bretaña en el verano de 1860, en una finca rural, y que conmocionó a todo el país. No soy muy aficionado a leer libros sobre crímenes reales --exceptuando algunos dedicados a la figura de Jack el Destripador--, pero este de Kate Summerscale reúne no pocos ingredientes que son muy interesantes, no exactamente en cuanto a crónica delictiva, sino en el contexto histórico en que se sitúa, algo que la autora ha resaltado convenientemente.&lt;br&gt;Si la novela policiaca se considera oficialmente nacida en 1868 con &lt;em&gt;La piedra lunar&lt;/em&gt;, de Wilkie Collins --dejemos de momento aparte los precedentes de los relatos de Poe sobre Auguste Dupin--, la investigación del crimen cometido en la casa de Road Hill podría considerarse casi la primera investigación detectivesca tradicional. Pues, como nos explica la autora, la figura del detective --el policía de paisano que investiga delitos-- era prácticamente nueva cuando en julio de 1860 Scotland Yard envió al detective Jack Whicher a la campiña británica para esclarecer aquel misterioso asesinato. En efecto, el propio Whicher fue casi el primero, o uno de los primeros, policías que se despojaron del uniforme para vestir de paisano y convertirse en detective hacia 1841, ante el escepticismo y la burla de la sociedad británica. Sin embargo, el cuerpo recién creado de detectives contó con importantes valedores: Charles Dickens, por ejemplo, escribió en su revista varios artículos hacia la década de 1850 sobre el cuerpo de policías de paisano, y entrevistó a algunos de ellos, Whicher incluido, quienes le refirieron sus métodos de investigación y casos en los que intervinieron (dichos artículos se encuentran en las obras completas de Dickens editadas por Aguilar, reunidos en &lt;em&gt;Trabajos reimpresos&lt;/em&gt;). Whicher contaba, por tanto, con diversas detenciones notables en su haber y estaba considerado hombre de gran perspicacia, intuición y dotes deductivas (leyendo el capítulo donde se cuentan sus primeras investigaciones, es fácil pensar que Conan Doyle lo consideró uno de sus modelos para Sherlock Holmes). &lt;br&gt;Whicher, fue, por consiguiente, el elegido para resolver el asesinato de Road Hill, caso que escapaba a la policía local: Saville Kent, un niño de tres años, había sido degollado, apuñalado y arrojado luego en un retrete para uso del servicio situado cerca de la entrada a la finca. Las pesquisas finalmente señalaban como únicos candidatos a sospechosos al resto de la familia o al servicio, no a alguien que hubiera penetrado desde el exterior en la mansión. Cuando Whicher llegó desde Londres quince días después del asesinato, todo andaba revuelto y las pistas se habían perdido. Sin embargo, su instinto enseguida dio con la única persona que podía ser culpable del atroz asesinato, aunque carecía de pruebas para ello. Pese a todo, forzó su detención y un posterior juicio, sin resultado alguno, aparte de que toda la prensa británica se puso en su contra y su carrera fue ridiculizada. Incluso el propio Dickens, antes su defensor y propagandista, se distanció de él, defendiendo la teoría de que los culpables del asesinato eran el propio padre del niño y la niñera --opinión mayoritariamente compartida por cuantos seguían el caso--. Deprimido y desprestigiado, Whicher dejó de investigar tras el inútil juicio a quien él consideraba culpable, aunque siguió las novedades que sobre el asunto continuaban apareciendo bien mediante investigaciones particulares de otras personas, bien mediante especulaciones. En su opinión, la verdad sólo se sabría cuando el culpable confesase su crimen. Y así fue: en 1865, Constance Kent, una de las hermanas de Saville, que contaba con 16 años en el momento del asesinato, confesó ser la autora en solitario. El país quedó estupefacto, y Whicher reivindicado: él siempre había señalado a Constance como la culpable.&lt;br&gt;Evidentemente, un libro sobre la crónica de un crimen --por famoso o escandaloso que fuera-- no tendría demasiado interés --excepto para públicos algo morbosos-- si en el mismo no se incidiera en los aspectos colaterales de ese crimen. Y eso es lo que hace con gran acierto Kate Summerscale, reputada y premiada escritora. No sólo por el magnífico contexto histórico que despliega en el libro (el nacimiento de los detectives investigadores y la percepción que la sociedad tenía de ellos), sino por otras cuestiones que van apareciendo a lo largo del libro. Una: la hipocresía y la represión imperante en la aparentemente tranquila, limpia e imperturbable sociedad victoriana, de la que los Kent --un hombre con un trabajo al servicio del gobierno, una primera esposa tachada de loca por algunos, una segunda esposa que había sido la antigua niñera de los hijos de los Kent, múltiples nacimientos de niños muertos, sospechas posteriores de sífilis contagiada por el marido a la primera esposa, relaciones violentas entre los hijos del primero y el segundo matrimonios..., y todo culminando en un atroz asesinato-- serían una muestra ejemplar; y dos, la relación entre el crimen real y la literatura policial de la época, tanto la anterior al crimen como la posterior. Pues si Dickens fue el primer autor que introdujo al detective de paisano en una novela (Bucket en &lt;em&gt;Casa desolada&lt;/em&gt;), y si algunas novelas o relatos &amp;quot;con detective&amp;quot; ya aparecieron en las décadas de 1840 y 1850 --se mencionan diversos ejemplos en el texto--, el propio caso de Road Hill inspiraría en buena parte la oficialmente primera novela policiaca del mundo: &lt;em&gt;La piedra lunar&lt;/em&gt;, de Wilkie Collins. Tal como demuestra Kate Summerscale hacia el final del libro, las semejanzas entre la ficción urdida por Collins y el drama de los Kent son notables, incluyendo al detective Cuff, el personaje que investiga el misterio en la novela. Y de hecho, eso es algo que el propio lector ya va advirtiendo a lo largo del libro de Sumerscale. Cierto: en la realidad fue un asesinato, y en la ficción el robo de una valiosa joya, pero la ambientación de la historia y las consecuencias que todo ello acarreó a los personajes son casi idénticas, lo mismo que la imposibilidad de demostrar la culpabilidad de nadie. Por otra parte, Collins solía inspirarse en hechos reales para muchas de sus novelas: &lt;em&gt;La dama de blanco&lt;/em&gt;, que se publicaba por entregas precisamente en 1860, se basaba en un sucedido real, lo mismo que &lt;em&gt;Armadale&lt;/em&gt;. La autora sugiere incluso que la inacabada --por su fallecimiento-- &lt;em&gt;El misterio de Edwin Drood&lt;/em&gt; de Dickens tomaba &amp;quot;prestadas&amp;quot; algunas cosas de la realidad de los Kent, en lo referido a una pareja de hermanos de la ficción novelesca, muy similar a Constance y su hermano William, de quien se sospecharía posteriormente que pudo ser su cómplice. &lt;br&gt;Esta vertiente de la historia que nos cuenta Summerscale tiene sin duda no poco interés para los seguidores de Collins y Dickens, por ejemplo. En suma, un libro interesante primordialmente por el contexto histórico en que se sitúan los hechos y su relación con ficciones literarias posteriores.&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+EL+ASESINATO+DE+ROAD+HILL%2c+de+Kate+Summerscale.&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1219.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1219.entry</guid><pubDate>Sat, 31 May 2008 09:48:38 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1219/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1219.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-05-31T10:05:31Z</dcterms:modified></item><item><title>VOICES FROM THE STREET, de Philip K. Dick</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1215.entry</link><description>&lt;br&gt;&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img src="http://img2.timeinc.net/ew/dynamic/imgs/070118/voices_l.jpg"&gt;&lt;br&gt;Stuart Hadley tiene 25 años, está casado, y su mujer, Ellen, espera un hijo. Es vendedor de la Modern TV Sales and Service, propiedad de Jim Fergesson, y se supone que su vida es confortable, tranquila y segura. Pero Stuart tiene problemas, inquietudes, insatisfacciones, busca respuestas pero no sabe a qué preguntas, bordea la depresión y se muestra inestable. Al principio de la novela, ha pasado la noche en la cárcel por agredir a un policía. En el período de los pocos meses que abarca la novela, Stuart busca una respuesta y una finalidad a su vida en diversos frentes. Primero, en un predicador negro que llega a la ciudad para pronunciar una charla en la cual avisa que el mundo va a acabar en cualquier momento y estamos todos condenados; luego, en una mujer que le entrega una publicación de propaganda antijudía y con la que vivirá una breve e insatisfactoria relación; finalmente, escapando de su mujer y de su trabajo, en busca de su destino, arruinando su vida precisamente cuando Fergesson le había nombrado encargado de su negocio al abrir él otra cadena de tiendas.&lt;br&gt;&lt;em&gt;Voices from the Street&lt;/em&gt; es la segunda novela (de las que se conservan, naturalmente) escrita por Dick, tras la insatisfactoria &lt;em&gt;Gather Yourselves Together&lt;/em&gt;, hacia 1953, y la única que permanecía aún inédita. Ha sido publicada finalmente a principios de 2007. Es la más larga de todas sus novelas (en manuscrito abarca unas 600 páginas, que se quedan en 300 impresas, en caja grande y letra pequeña). Ciertamente, es mejor que &lt;em&gt;Gather Yourselves Together&lt;/em&gt;, pero peca de discursiva en varias ocasones, le sobran algunos pasajes (por ejemplo, todos los que no se relacionan directamente con Stuart Hadley, es decir, aquellos en donde aparecen personajes muy secundarios sin incidencia alguna en la trama, como Wakefield, por ejemplo), y precisa un aligeramiento de escenas y un recorte de párrafos --el escesivamente largo predicamento de Theodore Beckheim, el líder religioso, sería unos de esos momentos--. No es una mala novela, ni mucho menos, pero sí hubiera precisado arreglos que la mejorasen. Quizá eso explique la demora de su edición póstuma, la última de las novelas inéditas de Dick que ve la luz pública, tras la bastante rápida edición de las demás --exceptuemos &lt;em&gt;Gather Yourselves Together, &lt;/em&gt;que también se demoró hasta el 2005, y que, al contrario que la presente, publicada por Tor Books, apareció mediante una editora casi privada (añadamos que alguna de las novelas anteriores es incluso inferior a &lt;em&gt;Voices from the Street &lt;/em&gt;en cuanto a interés, aunque sea superior en redactado). &lt;br&gt;Da la impresión de que la novela le sirve al autor como una especie de exorcismo o autoanálisis, o al menos eso acaba uno pensando. El protagonista tiene casi la misma edad que Dick entonces; su situación personal era parecida, y había desempeñado un trabajo similar. La relación de Stuart con su hermana --que aparece brevemente en una escena de la primera parte de la novela con su impresentable marido-- se parece vagamente a la que tuvo con su madre (dominante). Stuart, además, es un artista frustrado: un pintor que no pinta (Dick era un escritor que intentaba publicar lo que escribía en aquellos tiempos). Las amistades del joven Dick eran gente por el estilo de las que Stuart encuentra como visitantes en casa de sus amigos, el matrimonio Gold. En todo caso, supondremos que Stuart Hadley no tenga en el fondo mucho de Dick, porque el personaje es ciertamente inquietante, lo más cercano a un esquizofrénico paranoico bajo una apariencia normal y un fondo de violencia contenida. Cierto que Dick ha presentado muchos personajes esquizoides en sus novelas de ciencia ficción (y personajes alarmantemente anormales en sus novelas psicológicas, como en &lt;em&gt;Confesiones de un artista de mierda, &lt;/em&gt;y algún arranque de violencia extrema como en dicha novela), pero quizá el Stuart Hadley de &lt;em&gt;Voices from the Street&lt;/em&gt; sea el más extraño de todos ellos. Stuart sabe que &amp;quot;algo&amp;quot; no está bien en su cabeza: a los cinco años, agredió a una niña y fue enviado a en una escuela especial; su hermana lo trata como un &amp;quot;bebé&amp;quot; ante todos; acaba violando brutalmente a su amante, pese a que no siente el menor deseo hacia ella; y no digamos ya su reacción final, la que ocupa la tercera parte del libro, su rebelión contra Fergessen, contra el mundo, su huida sin destino fijo tras llevarse a escondidas a su propio bebé nacido apenas un mes atrás, para abandonarlo dentro del coche, y emprender una peregrinación que, como señaló un biógrafo de Dick, recuerda en cierta manera fragmentos del &lt;em&gt;Ulises &lt;/em&gt;de Joyce, acabando todo en un ataque irracional contra el comercio de Fergessen para conseguir dinero. El Stuart Hadley que aparece en la cuarta y última parte del libro, la más breve, apenas unas diez páginas, es casi un castrado: ha perdido un ojo a consecuencia de su ataque a la tienda de Fergessen, pero ha recuperado una cierta forma de tranquilidad de espíritu y se propone vivir por sí mismo en un medio rural, con su mujer y su hijo: su vida pasada es algo terminado (aunque Fergessen le propone volver a su trabajo anterior). En cierta forma, Stuart no es que se haya encontrado a sí mismo, sino que se ha destruido y lo que queda es una carcasa sin motivaciones concretas.&lt;br&gt;Uno se pregunta exactamente qué finalidad buscaba Dick con esta novela, bastante extraña, muy irregular, deslavazada, con pasajes tan inusitados como la fuga de Stuart, o su relación con Marsha, la editora de la revista antijudía, un personaje no menos esquizofrénico que Stuart, aunque en otro estilo. El lector de la obra de Dick reconocerá no pocos temas habituales de otras novelas posteriores (el fanatismo religioso, la amante destructiva, el simple de mente --Wakefield, personaje que es un puro relleno y no aporta nada a la trama--, los amigos bienintencionados --los Gold--, los negocios de poca monta --no tanto el comercio de Fergessen como sus competidores o el hotel donde se refugia en la tercera parte, y a cuyo dueño encuentra en la calle), así diversas resoluciones dramáticas típicas de tantas otras tramas (bruscos cambios de conducta, motivaciones irracionales, ambigüedad en ciertos personajes). &lt;br&gt;Es, pues, una novela de juventud, con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva. Que Dick la apreciaba quizá más que otras de esa primera época creativa, lo muestra el que en &lt;em&gt;Doctor Bloodmoney&lt;/em&gt; aparece un Jim Fergessen dueño de un comercio igual, Modern TV Sales and Service y un empleado suyo se llama de nombre Stuart, aunque no tiene mayor relación con el Stuart Hadley de &lt;em&gt;Voices from the Street&lt;/em&gt;, e incluso la ciudad es otra de California. En todo caso, defectos y pegas aparte, es con novelas como ésta con las que luego se llega a &lt;em&gt;The Man Whose Teeth Were all Exactly Alike&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Confesiones de un artista de mierda&lt;/em&gt;, dos de las últimas --y las mejores-- de sus novelas &amp;quot;experimentales&amp;quot;. Pero tampoco éstas lograron ser aceptadas por los editores en su tiempo, y Dick tuvo que &amp;quot;reciclarse&amp;quot; como escritor de ciencia ficción. El resto es historia.&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+VOICES+FROM+THE+STREET%2c+de+Philip+K.+Dick&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1215.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1215.entry</guid><pubDate>Sat, 24 May 2008 09:52:24 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1215/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1215.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-05-24T09:52:24Z</dcterms:modified></item><item><title>LAS SETAS NO SANGRAN, de Brian Lumley</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1212.entry</link><description>&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;img src="http://www.ccapitalia.net/ngc/images/avances/abril_08.jpg"&gt;&lt;br&gt;Cuando a mediados de los años setenta se publicaron en España los primeros relatos de Brian Lumley --en la revista &lt;em&gt;Nueva Dimensión&lt;/em&gt; y en alguna antología de Bruguera--, hubo críticos y aficionados (nunca he sabido apreciar la diferencia entre estos dos colectivos) que despreciaron a Lumley y dijeron lo malo y cutre que era, entre risas y burlas. Al cabo de unos años, aparecieron un par de recopilaciones de sus relatos en Martínez Roca, y los mismos que se burlaban de Lumley y lo despreciaban empezaron a perdonarle la vida (magnánimos que eran), porque al fin y al cabo lo consideraban un ser (un escritor) inferior. A mí todo aquello me desorientaba, pues desde el primer momento me pareció un escritor simpático y original, entretenido y correcto. Era una aportación moderna de los mitos de Cthulhu, que a mediados de los setenta empezaron a ser debidamente apreciados en España, de manera ya mayoritaria (y no minoritaria como antes). &lt;br&gt;Luego, como ya es sabido, Lumley se convirtió en autor de éxito en España, apreciado por fans y lectores merced a su pentalogía de las &lt;em&gt;Crónicas necrománticas&lt;/em&gt;, editadas --¡cómo no!-- por Timun Mas. Aquí fue cuando empecé a hartarme de Lumley. Soporté mal que bien el primer libro de la serie, y mi paciencia se colmó con el segundo, ¿o fue con el tercero? Tanto da. Esa serie era un producto comercial aburrido e innecesario, pero dotado con los elementos que agradaban a los consumidores de sagas largas y gordas --pero no duras--. O sea, al habitual lector de &amp;quot;timunmasadas&amp;quot;, como dicen no sé si los aficionados o los críticos de hoy.&lt;br&gt;Pero, en todo caso, yo mantenía incólume mi aprecio por el Lumley escritor de relatos y novelitas cortas, cuyas muestras aparecian de tarde en tarde en alguna antología cthulhiana. Sus cualidades de &amp;quot;neopulp&amp;quot; lo hacían estimable y simpático, como he dicho, al menos para mí. Pero esa misma condición de &amp;quot;neopulp&amp;quot; era precisamente el peor defecto de sus novelas: el campo largo evidenciaba las carencias, torpezas y defectos de Lumley.&lt;br&gt;Ahora, Ediciones Jaguar nos ofrece esta recopilación de trece relatos (ocho inéditos en español, cinco ya aparecidos en Martínez Roca), editada originalmente en 1993, y que viene a ser un repaso a su carrera, preparada por el propio Lumley, que nos presenta cada uno de los relatos. Hay de todo: terror lovecraftiano, terror a secas, fantasía e incluso ciencia ficción. Y el resultado es como cabe esperar: ameno, intrascendente, simpático, agradable... Lectura un tanto superflua, si se quiere, pero en modo alguno molesta. Lumley escribe unos relatos atractivos, bien planteados, correctamente terminados, puede que no muy originales, pero sin ínfulas &amp;quot;creativas&amp;quot;, sin hacer literatura --no sabe-- y yendo al grano. Entre los más estimables, destacaría &amp;quot;El hombre que sentía el dolor&amp;quot;, que Lumley califica como de ciencia ficción, y que ciertamente es un relato interesante hasta el punto que uno se permite especular con él. Del resto, &amp;quot;El hombre que fotografiaba a Bardsley&amp;quot; (relato que, mal pensado como soy, me temo que algunos no entenderán) o &amp;quot;La concha de las profundidades&amp;quot; --una especie de secuela del ya editado en castellano &amp;quot;La caracola chipriota&amp;quot;, que le preceden en este volumen--, son los que me parecen más entretenidos. Pero con Lumley, puesto que es un escritor sin demasiadas ambiciones, uno puede escoger el que quiera, y se encontrará que no hay ninguno que pueda calificarse de malo. Naturalmente, &amp;quot;Nacido de los vientos&amp;quot; es uno de los mejores, pero ya había sido publicado anteriormente.&lt;br&gt;En resumen: lectura entretenida para aficionados al terror tradicional. No se espere más porque no lo hay, pero al menos uno sabe que en el campo de la narrativa breve, Lumley es valor seguro.&lt;br&gt; &lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+LAS+SETAS+NO+SANGRAN%2c+de+Brian+Lumley&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1212.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1212.entry</guid><pubDate>Mon, 19 May 2008 08:31:37 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1212/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1212.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-05-19T08:31:37Z</dcterms:modified></item><item><title>LAS DOS VERSIONES EN ESPAÑOL DE "PERIOD OF ADJUSTMENT", DE TENNESSEE WILLIAMS</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1199.entry</link><description>&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;Mencioné esta obra de Tennessee Williams en una entrada anterior como la menos afortunada de este dramaturgo, en el período más fértil de su creatividad (véase al final del texto la relación de artículos sobre Williams aparecidos en este blog). En su libro de Memorias redactado entre 1971-1975, es la única --o casi única-- de sus obras que no se menciona ni de pasada. &lt;em&gt;Period of Adjustment&lt;/em&gt; data de 1960 y fue llevada al cine poco después; ya dije en otra entrada que parecía una comedia de Neil Simon, y tras la lectura de su traducción directa del inglés, cabe añadir que de un Neil Simon algo malhumorado.&lt;br&gt;Mi opinión negativa sobre la obra --que no es la única, pues otros seguidores de Williams la comparten-- procedía de la lectura de su traducción... mejor dicho, &amp;quot;versión&amp;quot;, pues así la califican sus perpetradores, Alfonso Paso y Julio Mathias, editada en 1964 por Escelicer en la colección Teatro, número 426, con el título de &lt;em&gt;Hasta llegar a entenderse&lt;/em&gt;. Existía otra traducción al castellano, realizada en Argentina en 1966 y editada por Losada en su colección Biblioteca clásica y contemporánea, núm. 495, a cargo de Manuel Barberà y con el título de &lt;em&gt;Período de ajuste&lt;/em&gt; (en el mismo volumen se incluía &lt;em&gt;El zoológico de cristal&lt;/em&gt;). Esta traducción de Losada se realizó a partir del original inglés, es decir, para su lectura y no para su representación en un escenario, al contrario que la &amp;quot;versión&amp;quot; de Paso y Mathias (que se estrenó en Madrid en febrero de 1964). La traducción de Losada ofrece un texto que, aun correspondiendo a una obra mucho más ligera que el resto de la producción de Williams, tiene un tono mucho más &amp;quot;oscuro&amp;quot; que la editada por Escelicer. La traducción argentina es más literaria, la española está pensada para que suene &amp;quot;bien&amp;quot; en escena (algo que es habitual al versionar o adaptar obras --o según qué obras-- extranjeras en España: es preciso escribir unos diálogos que el actor español pueda pronunciar bien y suenen correctos en escena). La traducción de Barberá presenta, pues, un texto serio, aun dentro de su tono mucho menos grave que el resto del teatro de Williams. La de Paso y Mathia está rellenada con los &amp;quot;chistes&amp;quot; y &amp;quot;bromitas&amp;quot; habituales de Alfonso Paso. Asimismo, Paso y Mathias se saltan las alusiones sexuales que hay en el inicio del acto tercero, o las expresan en unos tonos mucho más suaves; cabe pensar, lógicamente, que se debió a la censura, dura por aquellos años, y por ello decidieron suprimir texto y tergiversar los parlamentos entre Ralph y George (Jorge, en la versión de Paso y Mathias) a propósito del sexo, el amor y la castración, reduciéndolos a un mero intercambio de opiniones sobre cómo les gustan a las mujeres que el hombre les haga el amor (o cómo no les gusta). Es algo que hay que aceptar --aun con ciertas reservas--, puesto que no es totalmente achacable al dúo traductor español. Por lo demás, en lo restante, &lt;em&gt;Hasta llegar a entenderse&lt;/em&gt; &amp;quot;suena&amp;quot; a Paso, en tanto que &lt;em&gt;Período de ajuste&lt;/em&gt; &amp;quot;suena&amp;quot; a Williams. &lt;br&gt;En la versión de Paso y Mathias, la obra concluye con la frase de Dorotea &amp;quot;No, Ralph, no. ¡Ten cuidado! ¡Que no es mío el camisón!&amp;quot;. En la traducción editada por Losada, Dorotea dice: &amp;quot;¡Cuidado! Deja que lo haga yo. Esto no es mío&amp;quot;, y una acotación indica que se refiere al camisón que lleva puesto. Es posible que para mucha gente la diferencia sea mínima, pero para el conocedor de la obra de Paso, no. La postura de Alfonso Paso y la de Tennessee respecto al sexo es muy distinta, y no tanto por razones de censura en un caso, como de mentalidad en ambos. En las obras de Paso, los hombres &amp;quot;les hacían niños&amp;quot; a las mujeres (o éstas incluso lo solicitaban en alguna de ellas); en las de Williams, los personajes tienen trato o relación sexual. Para Paso, la mujer ha de estar desnuda, y si hace falta se le arranca la ropa (o se le sugiere que ella misma se la arranque); Williams hace que sus personajes desnuden el alma, no el cuerpo (puesto que para Williams es el alma --no el cuerpo-- quien precisa de trato sexual). Pero en todo caso, aceptaré que sea un detalle nimio. Veamos otros que no lo son tanto.&lt;br&gt;En el primer acto, a poco de iniciarse la acción, Ralph e Isabel mantienen el siguiente diálogo (los nombres son los mismos en ambas ediciones), cuando Ralph la recibe en su casa y le echa arroz por ser una recién casada:&lt;br&gt; &lt;br&gt;En la edición de Losada:&lt;br&gt; &lt;br&gt;    &lt;em&gt;Isabel: ¡Oh, no, por favor! No quiero volver a ver arroz en mi vida, por lo menos arroz crudo... Ese fuego me parece maravilloso. Soy&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Isabel Crane, señor Bates.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    (Se quita uno de los guantes rojos y alarga la mano.)&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: Creí que estaba casada con aquel individuo...&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;En la versión de Paso y Mathias:&lt;br&gt; &lt;br&gt;    &lt;em&gt;Isabel: ¡Oh, no, por favor! Arroz, no. Me ha hecho daño desde pequeñita.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: Pero si está sin guisar.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Isabel: Por eso. Se me mete en los ojos. En la boda de una amiga mía, empezaron a tirar arroz...&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: Y se le metió en los ojos.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Isabel: No. esta vez fue peor, porque el arroz estaba guisado y nos pusieron perdidos de grasa. Una broma. Perdone.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    (Se quita una manopla y extiende la mano.)&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: Creí que se había usted casado con ese muchacho...&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Es un ejemplo de los &amp;quot;chistes&amp;quot; y &amp;quot;bromitas&amp;quot; añadidos por Paso al texto (y muy reconocible como suyo para quien haya leído todo su teatro editado), que lo hacen alejarse de Williams y acercarlo a sus típicas comedias sobre las relaciones conyugales (tanto dramáticas como de tono más ligero).&lt;br&gt;En el acto segundo, a poco de iniciado, hay asimismo otro &amp;quot;cambio&amp;quot;, con muy poca gracia en la conversación que mantienen Ralph y George (Jorge en Paso y Mathias).&lt;br&gt;En la edición de Losada leemos:&lt;br&gt; &lt;br&gt;    &lt;em&gt;George: Tendrás a tu esposa aquí mañana.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: ¡Cuernos! ¡Yo no la quiero aquí de nuevo!&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    George: ¿No la quieres de nuevo?&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: Eso es.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    George: ¡Caramba! En ese caso, no podrás ahuyentarla a golpes de palo... ¡Ja, ja! (Muere su risa al advertir la expresión ofendida de Isabel.) No podrás alejarla a golpes de palo de la puerta mañana.&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;El mismo fragmento, en versión de Paso y Mathias: &lt;br&gt; &lt;br&gt;    &lt;em&gt;Jorge: Mañana sin falta tendrás a tu mujer de vuelta.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: ¿Por qué? Si no quiero que vuelva.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Jorge: ¡Ah! ¿No? Oye, si no se tiene la mujer al lado, ¿a quién se va a pegar? ¡Ja, ja, ja!&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    (Su risa se corta al darse cuenta de la mirada ofendida de Isabel.)&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;Desde luego, la frase final de Jorge/George, aunque pueda parecer lo mismo, no lo es. En Losada, el personaje trata de hacer una broma para levantar la moral de Ralph. En Paso y Mathias, la broma es una grosería machista. En Williams la frase refleja a un personaje algo simple, un poco bruto, sin mala intención. En Paso... me temo que refleja a los versionadores... o a uno de ellos, al menos.&lt;br&gt;En ese mismo acto segundo, hacia el final, hay considerables supresiones y modificaciones en los diálogos entre Ralph y George (Jorge), donde se habla de la impotencia sexual de manera explícita. Ya hemos dicho que las razones fueron, sin duda, que la censura de entonces no las hubiera permitido (o eso cabe suponer). Para compensarlo, modifican una parte del texto para introducir en su lugar otro chistecito.&lt;br&gt;Así, en la edición de Losada leemos:&lt;br&gt; &lt;br&gt;    &lt;em&gt;Ralph: [...] Sería mejor que fueses a buscar a tu mujer. Esa casa de stuco y estilo español está ocupada por un decorador soltero y tú sabes de qué manera abaten a las mujeres esos hombres... Tiene en su casa una especie de cantina militar. Se congrega en ella mucha gente de tropa.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    George: ¡Ah! (Lo divierte el cuadro que imagina.)&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: Tengo que entrar saltando una ventana del fondo porque tú has cerrado esa puerta y yo corrí el pasador.&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;En la versión de Paso y Mathias, este fragmento es así:&lt;br&gt; &lt;br&gt;    &lt;em&gt;Ralph: ¿Por qué no vas a recogerla? Esa casa está ocupada por un pintor abstracto, soltero, y ya sabes cómo tratan a las mujeres.&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Jorge: ¿Los pintores abstractos?&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;    Ralph: No. Los solteros. (Se oyen voces de borrachos. Ralph intenta entrar y la puerta está cerrada.) Has cerrado la puerta, Jorge, y yo había puesto el pestillo. Ahora tendré que entrar por la ventana.&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;El diálogo, pues, ofrece la típica banalización &lt;em&gt;made in&lt;/em&gt; Paso, leída en muchas situaciones semejantes de sus comedias (e incluso dramas u obra serias), introducir un chistecito, un equívoco en el diálogo, que de pie a una &amp;quot;gracia&amp;quot;, que en este caso interrumpe el tono más bien seco con que Williams dotó a su texto original. De hecho, la ligereza de la versión de Paso contrasta en todo momento con la traducción de Losada. Y no cabe hablar de &amp;quot;diferencias&amp;quot; de traducción, sino de manipular el texto. Por lo demás, las supresiones de los temas de índole sexual que aparecen en la traducción de Losada, como las indicadas anteriormente, aún hacen más &amp;quot;ligero&amp;quot; (o frívolo) el texto.&lt;br&gt;No vale la pena seguir. Hay más, por supuesto, especialmente &amp;quot;suavizaciones&amp;quot;. En la traducción de Losada, Ralph señala repetidamente que su hijo es un &amp;quot;mariquita&amp;quot; o bien que sus abuelos tratan de educarlo como &amp;quot;un mariquita&amp;quot;, mientras que Paso y Mathias ponen en boca de Ralph que su hijo es un &amp;quot;anfibio&amp;quot; (!!!). Así, el resultado de Paso y Mathias es ofrecer una versión bastante simpática de un texto en que Williams trató de hacer algo un poco más ligero en contraste con el resto de su producción hasta entonces, aunque el resultado no fue demasiado bueno y sí muy poco convincente. Incluso detalles alegóricos como las grietas en la pared de la casa de Ralph, producidas poor los movimientos del terreno en que se halla enclavada, que resultan algo inquietantes en Williams, dan la impresión de ser una simple &amp;quot;originalidad&amp;quot; intrascendente en la versión de Paso y Mathias.&lt;br&gt;Es evidente que el teatro es un texto &amp;quot;a interpretar&amp;quot;, y eso supone tanto a interpretar por parte de los actores como de los lectores. La interpretación que se saca de la traducción directa del inglés no se parece en nada a la que se obtiene de la &amp;quot;versión&amp;quot; de Paso y Mathias. (Por lo demás, vale la pena indicar que, dejando aparte las lógicas supresiones censoras de la época, el resto del teatro estrenado en España del dramaturgo americano fue servido por traductores que se limitaban a adaptar en castellano el texto, sin añadir coletillas ni morcillas gratuitas.) &lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;*Sobre Tennesee Williams en este blog, véase:&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;--&amp;quot;&lt;em&gt;Tennesee Williams en el cine&lt;/em&gt;, de Maurice Yacowar: Una buena excusa para hablar de un gran autor&amp;quot; (4 de mayo de 2007)&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;--&amp;quot;&lt;em&gt;Tormenta de primavera&lt;/em&gt;, de Tennessee Williams&amp;quot; (19 de septiembre de 2007)&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;--&amp;quot;Tennesee Williams: &lt;em&gt;Memorias&lt;/em&gt;&amp;quot; (21 de diciembre de 2007)&lt;/font&gt; 
&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;/font&gt; &lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+LAS+DOS+VERSIONES+EN+ESPA%c3%91OL+DE+%22PERIOD+OF+ADJUSTMENT%22%2c+DE+TENNESSEE+WILLIAMS&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1199.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1199.entry</guid><pubDate>Thu, 15 May 2008 09:28:17 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1199/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1199.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-05-15T09:28:17Z</dcterms:modified></item><item><title>THE FACES OF SCIENCE FICTION, de Patti Perret</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1193.entry</link><description>&lt;p&gt;&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img src="http://www.pandora.ca/pictures4/955731.jpg"&gt;&lt;br&gt;En 1984, Bluejay Books publicó este libro de fotografías realizado por Patty Perret, que ofrece --tal y como reza su subtítulo-- &amp;quot;Retratos íntimos de los hombres y mujeres que dan forma a la manera en que vemos el futuro&amp;quot;. Un subtítulo un tanto alambicado, pero en fin, es lo que hay. Patty Perret, nacida en 1955, empezó a dedicarse a la fotografía a finales de la década de 1970, lo que incluye su trabajo en el show televisivo &lt;em&gt;Saturday Night Live&lt;/em&gt; en 1980-81, que le valió un premio. En otoño de 1982, según cuenta en la presentación de este libro, Betsy Wollheim --esposa de Donald Wollheim, el editor de Daw Books, y para la que había trabajado anteriormente-- le sugirió realizar un libro de retratos de escritores de ciencia ficción americanos. Tras una primera lista de 150 nombres y contactar con ellos, el número se dedujo a 82 al rehusar participar en el proyecto varios de los seleccionados. Y son estos 82 los que aparecen en las páginas de este libro.&lt;br&gt;Así, Patti Perret y su esposo, Mark Bingham, se embarcaron en un viaje por todo Estados Unidos, recorriendo los hogares de residencia de los 82 escritores que aceptaron ser fotografiados. En su prefacio, Mark Bingham relata algunas anécdotas al respecto, y cómo en la mayoría de ocasiones apenas disponían de una hora --tres con suerte-- para charlar con el escritor de turno antes de retratarle en un marco conveniente, así como captar su personalidad.&lt;br&gt;Y éste es el punto al que deseaba llegar: pues como la propia Patti Perret confiesa en su presentación, no era lectora de ciencia ficción y por supuesto ni conocía ni sabía nada de estos 82 escritores seleccionados, así que iba leyendo sobre la marcha algunas novelas o relatos de cada uno de ellos antes de visitarles, desdeñando curiosamente leer entrevistas realizadas o incluso sus datos biográficos. Y con esto, más las charlas antes del retrato de turno, era de cuanto disponía para reflejar la personalidad de cada autor. Lo que hace, por lo tanto, singular este libro es precisamente que cada uno de los retratos refleja perfectamente la personalidad del escritor que aparece en él. Con independencia del excelente trabajo fotográfico de Patty Perret, lo que maravilla es la manera en que ha logrado captar la personalidad de cada uno de ellos, como podrá deducir quien tenga un conocimiento en mayor o menor grado sobre los autores aquí presentes, bien mediante su obra o por lo que de ellos es sabido a través de entrevistas, datos personales o estudios biográficos. La fina intuición, la casi radiografía que de ellos nos ofrece Patty Perret es realmente sorprendente. Por supuesto, no podemos hablar por los autores inéditos en castellano o escasamente conocidos, que abundan más de lo deseable, dicho sea de paso (Jack L. Chalker, Marta Randall, Dean Ing, Lee Killough, M.A. Foster son algunos de los nombres que no significan nada para nosotros). Así, pues, el lector español debe conformarse con los autores ya conocidos o familiares según su grado de fan de cada uno de ellos. Digamos, de paso, que a cada autor se le pidió un breve texto para acompañar su retrato, lo que dio lugar a las habituales chorraditas, ataques de misticismo, simplezas, filosofías baratas y, por supuesto, textos interesantes. Como ya queda señalado, hay ausencias voluntarias, y entre ellas Robert Heinlein y Robert Sheckley son quizás las más llamativas; nos queda la duda de cómo los hubiese captado el certero ojo de Patty Perret.&lt;br&gt;Preside la portada, muy acertadamente, el retrato de Jack Williamson --que reaparece luego a poco de iniciado el volumen--, tocado con su sombrero tejano, con su rostro ya anciano, su mirada bondadosa, sentado en la biblioteca de su casa: un toque cálido y hogareño (como la mayoría, aunque no todos, de los retratos). Tras los prólogos ya mencionados --más uno totalmente superfluo de Gene Wolfe--, empieza el desfile de figuras del género. No están ordenados alfabéticamente, sino un poco al tuntún (¿o no tanto?: pues Pournelle, Laumer y Niven aparecen uno después de otro...). El primero es Alfred Bester, sentado en una silla de mimbre, cigarrillo en mano y con aspecto de aguardar alguna revelación por parte de su interlocutor: hay algo de inquisitivo en su mirada, así como un cierto cansancio de quien ha librado demasiadas batallas; a su espalda, vemos una puerta abierta, como si Bester fuera a cruzarla de un momento a otro. Hay una sensación de soledad y de resignado conformismo en la imagen. A continuación, Ursula K. Leguin se lo toma con calma y serenidad: tiene una mirada como señorial en una estancia que parece bañada por el sol exterior, aunque se adivina fresca por dentro; parece un tanto distante, como en un plano de superioridad (el texto que acompaña su foto es una poesía). Más adelante (evidentemente, no voy a hablar de las 82 del libro), encontramos al ya desaparecido Roger Zelazny: una imagen sobria, casi adusta... minimalista, se podría decir: sentado ante la chimenea de su casa, donde se puede ver un Buda a la izquierda; en principio, sorprendería esa economía en su retrato de alguien de verbo tan poderoso... ¿o no? Quizá no, puesto que Zelazny despojaba a su narración de lo superfluo dejándola reducida a lo esencial: era la imaginación del lector lo que le daba poder.&lt;br&gt;El retrato de Piers Anthony es engañoso: pretende hacernos creer que es un humilde trabajador en su taller, de ahí la desordenada estantería que vemos a su espalda y el atuendo casero que lleva... pero la mirada taimada no engaña, y su sonrisa satisfecha nos indica claramente lo encantado que está de conocerse y la buena opinión que tiene de sí mismo. Otro que está en su taller es Algis Budrys, pero aquí la imagen es muy distinta: vemos una mesa llena de herramientas, perchas de las que cuengan camisas, trastos por todas partes, y un Algis Budrys que nos mira con aspecto de hallarse atareado en alguna reparación mecánica u hogareña, como si el mundo de la ciencia ficción fuese algo ajeno a él (y de hecho, por aquellos años se limitaba prácticamente a su columna mensual de crítica en una revista del género). Ray Bradbury, cómo no, aparece entre enmarcado y rodeado de libros, caretas de carnaval, pósters de cómics antiguos, juguetes, relojes, un cuerno de caza y multitud de objetos más..., luciendo pantalón corto, como un niño sorprendido en su cuarto de juegos. El retrato de Theodore Sturgeon lo muestra en medio de una arboleda, las manos en los bolsillos y su inconfundible aspecto de gnomo, la mirada esquiva: es un retrato de soledad asumida con un cierto orgullo, pues al fin y al cabo está en comunicación con la naturaleza; en su breve comentario, habla de Patty Perret en lugar de sí mismo. Isaac Asimov aparece retratado contra el fondo neblinoso de Nueva York: podría estar retratado casi entre nubes, de no ser por los barrotes de las galería que vemos a su espalda: hay una cierta actitud de sapiencia al tiempo que de afabilidad en su mirada, su sonrisa y su ademán imponente. Marion Zimmer Bradley, la autora de la popular --por motivos que nunca he entendido-- serie &lt;em&gt;Darkover&lt;/em&gt; parece la sacerdotisa de un templo dispuesta a impartir el sermón dominical, tanto por la túnica que viste como por el lugar escogido de su casa: una pared casi desnuda con lo que parece un crucifijo --no lo es-- en la parte alta; teniendo en cuenta cómo predica en sus novelas, la imagen resulta inquietante. La de Frank herbert es una de las fotografías más extrañas del álbum: aparece sentado en el trampolín de una piscina interior, sin agua, de espaldas y girando la cabeza para mirarnos; otra foto de soledad y aislamiento. &lt;br&gt;C. J. Cherryh nos muestra que es una chica guapa y nada más (lo mismo que es una escritora prolífica y nada más): retratada en el salón de su casa, es una foto impersonal de alguien impersonal. Jerry Pournelle parece un vendedor de coches retratado en su despacho: viste camisa de manga corta y parece todo menos un escritor de ciencia ficción: transmite autoridad, firmeza y sentido práctico. Keith Laumer está sentado en el interior de uno de los coches del cementerio de automóviles situado a poca distancia de su casa de Brooksville, esos coches que --como le contó a Charles Platt en 1982--, reparaba a ratos perdidos con el mismo afán que trataba de reparar su maltratada salud: es un rostro duro y amargo donde se adivinan las heridas interiores. Larry Niven parece un niño rico --lo que en realidad es-- sentado indolentemente en su &lt;em&gt;chaise longue&lt;/em&gt;, frente a una gran pantalla de televisión y mirándonos con rostro satisfecho: la de quien no necesita trabajar para vivir. James Tiptree Jr. (es decir, Alice Sheldon), aparece de perfil, muy envarada, sentada ante la chimenea de su casa, sosteniendo un periódico que contempla de manera artificial y con un cigarrillo en la otra mano: es la única en todo el libro que &amp;quot;posa&amp;quot; deliberadamente, y que pretende aparecer natural sin conseguirlo ni por asomo, puesto que en esas fechas ya se había desvelado su secreto (Tiptree era Sheldon, el hombre era una mujer) y su actividad literaria estaba prácticamente reducida a cero debido a ello, tras diez años de fingimiento, parece evidente que Sheldon era incapaz de ser &amp;quot;Tiptree&amp;quot; ni para una fotografía... sin fingir. &lt;br&gt;Thomas M. Disch ofrece el retrato más insólito y divertido de todos: su rostro se refleja en la superficie de una tostadora que hay sobre una mesa, con lo que pasa a ser uno más de los muchos objetos que llenan la imagen: la mesa, un cuadro, una lámpara, una cafetera y una taza, un arcón empotrado en la pared, unos libros... No está de más recordar que Disch había publicado pocos años antes su popular relato &amp;quot;El valiente tostadorcito&amp;quot;. La escritora André Norton parece una abuelita en su sala de estar: rodeada de gatos de peluche y con pinta de acabar de tomar el té con Miss Marple (o de preparar el americano pastel de manzana para sus sobrinos); teniendo en cuenta la popularidad de que gozó siempre entre los lectores más jóvenes del género --el resto la ignoraba--, esta imagen suya de &amp;quot;abuelita, cuéntame un cuento&amp;quot; es muy apropiada. A.E. Van Vogt parece un tipo la mar de normal, sorprendido en camisa y sin chaqueta, sentado en el sofá de la sala, de espaldas a la ventana; no nos engañemos, en su texto nos explica cómo pronto se convirtió en alguien que observaba a las personas y estudiaba los aspectos de la vida: en efecto, su rostro inquisitivo parece observarnos y estar a punto de echar a correr a la máquina de escribir para poner por escrito el resultado de sus observaciones. No sé por qué razón, no me sorprende nada ver a Robert Silverberg echado indolentemente sobre la alfombra de su casa, con aspecto de hacer el gandul (estuvo muchos años semirretirado de sus labores de escritor, como es sabido, y para esas fechas había dejado atrás sus tiempos &amp;quot;experimentales&amp;quot; por cansancio).&lt;br&gt;Estas son, en fin, algunas de las miradas que Patty arroja sobre los escritores seleccionados para su libro de retratos. Independientemente de lo magnífico de su trabajo fotográfico --como ya he dicho antes--, lo que sobresale es su acierto en captar la personalidad de cada uno de ellos, en aquel momento concreto de sus distintas vidas. Teniendo en cuenta el desconocimiento previo que tenía de ellos, y el escaso tiempo para conversar con ellos de que dispuso, Patty Perret hace cierto aquello de que &amp;quot;una imagen vale por mil palabras&amp;quot;.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+THE+FACES+OF+SCIENCE+FICTION%2c+de+Patti+Perret&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1193.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1193.entry</guid><pubDate>Sat, 03 May 2008 09:37:21 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1193/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1193.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-05-03T09:37:21Z</dcterms:modified></item><item><title>LOS SABUESOS DE TÍNDALOS, de Frank Belknap Long</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1184.entry</link><description>(&lt;font size=2&gt;c) 1982 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;em&gt;(Esté comentario apareció en &lt;/em&gt;Nueva Dimensión, &lt;em&gt;nº 143, marzo de 1982. El libro fue publicado por Adiax.)&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;Aun siendo miembro del círculo de Lovecraft, Frank Belknap Long no parece haber sido divulgado cara al lector hispano, que le conoce más por el nombre que por sus obras. Cultivador de la fantasía, el terror y la ciencia ficción (apartado este último sin duda el menos interesante de su producción) su nombre ha quedado un tanto oscurecido. Viene bien, pues, que Adiax nos ofrezca esta edición de &lt;em&gt;The Early Long&lt;/em&gt; (o sea, &lt;em&gt;Lo primero de Long&lt;/em&gt;), en la cual se recogen sus mejores relatos escritos entre 1924 y 1944, los mejores años de su vida indiscutiblemente, puesto que en ellos escribió los relatos más divulgados y conocidos, comenzando con el impresionante &amp;quot;Los sabuesos de Tíndalos&amp;quot;, que da título al volumen y que es acaso el más conocido --si no el único-- para el lector hispano.&lt;br&gt;Años atrás, Novaro editó una antología espléndida de sus relatos: &lt;em&gt;Las bestias oscuras&lt;/em&gt;, mediante la cual el lector podía entablar conocimiento con la fantasía terrorífica de Long. Aquí se reúnen, entre otros más, todos aquellos relatos, exceptuando (lástima) &amp;quot;Grieta en el tiermpo&amp;quot;. Para quien posea aquel volumen, escasas novedades hallará. Para quien no lo posea (los más, supongo), esta antología se hace imprescindible para fanáticos lovecraftianos y amantes del género en particular. No hay decepciones. Los relatos son buenos, unos más, unos menos, pero tienen ese impulso y esa fuerza creativa que comunicara Lovecraft a todoso sus amigos y colaboradores. Por tanto, un libro esencial para amantes del terror cósmico.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+LOS+SABUESOS+DE+T%c3%8dNDALOS%2c+de+Frank+Belknap+Long&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1184.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1184.entry</guid><pubDate>Tue, 29 Apr 2008 09:22:37 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1184/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1184.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-04-29T09:22:37Z</dcterms:modified></item><item><title>FIEBRE DE GUERRA, de J.G. Ballard</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1144.entry</link><description>&lt;font size=2&gt;(c) 2008 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt;Berenice, una editorial con alguna incidencia en el terreno de lo fantástico, acaba de publicar --en un formato muy similar a los volúmenes de Minotauro y en excelente traducción, algo que ya no se puede decir en ocasiones de la Minotauro planetaria-- esta recopilación de relatos de J. G. Ballard, editada en inglés en 1990, y que permanecía inédita. Me parece, no obstante, que no es la única, como se afirma en la contraportada: creo que hay una de 1988 también sin publicar, por ejemplo. En todo caso, es motivo de celebración el que nos llegue ahora, aunque con un retraso de 18 años, este magnífica recopilación. No servirá para convencer a los que detestan al autor (que son bastantes, dentro del mundo de la narrativa fantástica, y más hoy día), pero a quienes le seguimos con fervor y profunda admiración nos proporciona nuevos motivos de disfrute, además de comprobar la acertada manera en que Balard radiografía las neuras, los peligros y la locura del hombre contemporáneo.&lt;br&gt;Echemos un vistazo a los relatos que reúne el volumen:&lt;br&gt;&amp;quot;Fiebre de guerra&amp;quot; (publicado en castellano anteriormente en el fanzine-revista &lt;em&gt;Cuasar&lt;/em&gt;). Una brillante especulación sobr la guerra considerada como una enfermedad o virus, cercana en cierto sentido a las propuestas que Ballard ha ofrecido posteriormente en novelas como &lt;em&gt;Furia feroz, Noches de cocaína, Super-Cannes &lt;/em&gt;o&lt;em&gt; Milenio negro&lt;/em&gt;. Los practicantes de la guerra se hallan encerrados en un reducto concreto y éste se ha convertido así en un mundo aparte del resto del planeta, con sus propias reglas e idiosincrasia, sometido a una observación constante por sus propios integrantes. Puesto que el relato está fechado en 1989 puede considerarse como un avance de las temáticas a desarrollar en las novelas mencionadas.&lt;br&gt;&amp;quot;La historia secreta de la tercera guerra mundial&amp;quot;. La lectura de este irónico y punzante relato nos deja con la impresión de que cualquier tiempo pasado fue mejor. O, dicho de otra manera: contra Reagan vivíamos mejor que contra Bush Jr. (como muchos reconocen desde hace tiempo, el impresentable actual mandatario de la Casa Blanca ha logrado, entre otras cosas, que añoremos al simpático vaquero que fue Reagan). En efecto: ambientada en una hipotética tercera presidencia de Reagan en Estados Unidos, y con la opinión mundial vivamente interesada en el estado de salud del mandatario, sobre la que se informa continuamente por televisión y otros medios, estalla la tercera guerra mundial, que dura exactamente... 245 segundos, y de la que nadie se entera, absortos como están en los continuos partes médicos y evolución de la salud de Reagan. Saber que &amp;quot;ha ido de vientre satisfactoriamente&amp;quot; hace suspirar de alivio a todo el mundo, en tanto que las noticias sobre los misiles y las conversaciones de paz, intercaladas en medio, no despiertan el menor interés. Leer este relato, y compararlo luego con nuestro presente, produce una agridulce nostalgia.&lt;br&gt;&amp;quot;Cargamentos de sueños&amp;quot;. Un relato de tono surrealista y exótico, en cierta forma recordatorio del Ballard de &lt;em&gt;El día de la creación&lt;/em&gt;. El cargamento contaminado de un buque de transporte, rechazado por todos los puertos donde intenta deshacerse de él, acaba ocasionando extraños fenómenos en la flora y fauna de un lugar de Centroamérica, además de perturbaciones en el devenir del tiempo.&lt;br&gt;&amp;quot;El objeto de ataque&amp;quot;. Un asesino empeñado en eliminar a un antiguo astronauta que se ha convertido en el mesías de una religión cósmica. Me da la impresión de que Ballard no acaba de extraer del todo las posibilidadees de la historia en esta ocasión.&lt;br&gt;&amp;quot;Amor en un clima más frío&amp;quot;. El tema del sexo ha sido tratado anteriormente por el autor, en ocasiones ofreciendo formas distintas de sexo: véase &lt;em&gt;Crash&lt;/em&gt; a este respecto. Aquí nos cuenta una historia de futuro cercano, en el que las relaciones sexuales se han vuelto obligatorias entre una serie de individuos controlados por el Estado, a consecuencia de la plaga del Sida. Como ocurre siempre, lo obligatorio para a ser algo detestado por sus participantes, es decir, por quienes se han de someter a ritos más bien absurdos para perpetuar la especie, bajo la amenaza de penas severas por incumplimiento. Y esas penas incluyen castigos por enamorarse de la pareja seleccionada. Un relato que combina sarcasmo, romanticismo y drama.&lt;br&gt;&amp;quot;El parque temático más grande del mundo&amp;quot;. Una visión típicamente ballardiana --por cierto, al final del volumen se recoge la definición de &amp;quot;ballardiano&amp;quot; en inglés-- de un futuro sin sentido. ¿Y si todos los turistas que veranean en un país de Europa deciden no volver nunca más a sus países de origen? ¿Qué ocurriría con la --así llamada-- civilización? Ballard especula con ello que una manera lógica --su lógica ballardiana, como queda dicho--, en una historia tan irónica como profundamente inquietante.&lt;br&gt;&amp;quot;Respuestas a un cuestionario&amp;quot;. Un breve relato que da la impresión de ser o bien un borrador o bien un derivado o despiece del anterior &amp;quot;El objeto de ataque&amp;quot; (las fechas de ambos son de un año de diferencia). No aporta nada digno de mención.&lt;br&gt;&amp;quot;El desastre aéreo&amp;quot; (publicado anteriormente en &lt;em&gt;Nueva Dimensión&lt;/em&gt; con el título de &amp;quot;Catástrofe aérea&amp;quot;, y segun una versión previa ligeramente distinta). Este relato que no es de ciencia ficcion ha sido, sin embargo, publicado en varias revistas de ciencia ficción. Es una historia de tono hipnótico sobre un periodista desplazado a un festival de cine (en Europa para la versión previa, en Acapulco para la de este volumen) que se entera de la noticia de una catástrofe aérea ocurrida en algún lugar, bien del mar o de las montañas, emprendiendo a continuación la búsqueda de los restos del avión --y sus pasajeros y tripulación-- para un reportaje. La odisea del periodista tiene cierta semejanza con la de un astronauta que desembarque en un planeta y trate de hacerse entender por sus moradores. En un relato extraño, y es esa extrañeza lo que le da el tono de ciencia ficción, sin serlo.&lt;br&gt;&amp;quot;Informe sobre una estación espacial no identificada&amp;quot;. Quienes le niegan el pan y la sal a Ballard como escritor de ciencia ficción deberían leerse este impresionante y breve relato de ciencia ficción dura. Una combinación de las visiones surrealistas típicas del autor, pasadas por un enfoque científico que aúna por un lado lo dickiano y por otro la especulación cientifica al estilo de Clarke, por ejemplo. Sensacional.&lt;br&gt;&amp;quot;El hombre que caminó sobre la Luna&amp;quot; (anteriormente publicado en la antología &lt;em&gt;Aurora&lt;/em&gt; editada en Argentina). Ballard ha dedicado varios relatos a lo que se podría denominar &amp;quot;el desencanto espacial&amp;quot;: son historias en cierto modo nostálgicas y desencantadas al mismo tiempo, sobre la carrera espacial (y que en cierto modo hacen pensar en Bradbury). Ésta sería una de ellas. En esta ocasión, nos presenta a un individuo que vive de engañar a los turistas haciéndose pasar por un astronauta que estuvo en la Luna. Tanto la mirada sobre el personaje como la resolución final que toma el protagonista narrador, son fieles a esa nostalgia que marca esta clase de relatos en Ballard.&lt;br&gt;&amp;quot;El espacio enorme&amp;quot;. He aquí un relato con múltiples lecturas. Puede ser interpretado como una historia de terror psicológico, pero ésa me parece que resultaría una lectura un tanto simplista. Ante todo es una &amp;quot;robinsonada&amp;quot;, subgénero al que Ballard ha dado otras aportaciones: la magnífica novela &lt;em&gt;La isla de cemento&lt;/em&gt;, por ejemplo. En este relato, Ballard nos narra cómo un hombre decide romper con todo y encerrarse en su casa, aislarse por completo del mundo exterior, y subsistir con los recursos que haya en ella o que consiga procurarse sin salir de casa. También, en cierto modo, este relato es la inversa del anterior &amp;quot;Informe sobre una estación espacial no identificada&amp;quot;: si aquí ofrecía una historia sobre el espacio exterior que alcanzaba proporciones cósmicas, &amp;quot;El espacio enorme&amp;quot; ofrece una sobre el espacio interior, que alcanza iguales proporciones cósmicas. No es talento lo que le falta precisamente a Ballard, y sus relatos ofrecen múltiples lecturas en ocasiones, como éste mismo.&lt;br&gt;&amp;quot;Recuerdos de la era espacial&amp;quot; (anteriormente publicado en el fanzine-revista &lt;em&gt;Cuasar&lt;/em&gt;). Otra historia sobre &amp;quot;el desencanto espacial&amp;quot;, y uno de los dos textos más largos del volumen (el otro es &amp;quot;Fiebre de guerra&amp;quot;). El estado de Florida, sede de Cabo Kennedy, se ha vuelto un lugar completamente desértico desde que todos sus habitantes lo fueron abandonando cuando, a consecuencia del asesinato cometido por un astronauta en pleno espacio, el tiempo empezó a desacelerarse, primero en las instalaciones de la NASA y luego en todo el estado, alcanzando sus efectos a los niños nacidos posteriormente de padres residentes en las instalaciones de Cabo Kennedy. Un médico afectado por esos extraños efectos del tiempo regresa con su mujer a Florida, tratando de hallar una cura imposible y allí se reencuentra con el responsable de aquel asesinato. Otro relato con las habituales implicaciones surrealistas de Ballard, y uno de los mejores.&lt;br&gt;&amp;quot;Notas para un colapso mental&amp;quot;. Este relato y el siguiente --los dos últimos del volumen-- constituyen dos &amp;quot;experimentos literarios&amp;quot;, vertiente frecuentada también por el autor, especialmente durante los años sesenta y para la revista &lt;em&gt;New Worlds&lt;/em&gt;, varias muestras de las cuales se recogen en &lt;em&gt;La exhibición de atrocidades&lt;/em&gt;. Estas &amp;quot;Notas...&amp;quot; tienen cierta gracia como experimento literario, pero no convence demasiado como relato. Ballard desarrolla una historia de paranoia mediante las notas a pie de página de una frase de 18 palabras (a nota por palabra) que prefigura un título o proyecto. Pero la historia en sí no acaba de calar en el lector. Algunos de sus elementos aparecen modificados en &amp;quot;Memorias de la era especial&amp;quot;, escrito seis años más tarde.&lt;br&gt;&amp;quot;El índice&amp;quot;. Me permitiré empezar contando una anécdota personal. He tenido que batallar profesionalmente con largos y pormenorizados índices onomásticos y temáticos en biografías y ensayos, y más de una vez, harto ya, le he comentado al editor de turno que quizá fuera más práctico publicar el índice en lugar del texto biográfico o ensayístico: el lector saldría ganando. Pues bien: eso es exactamente &amp;quot;El índice&amp;quot;, segundo experimento literario del volumen, y con el que concluye el libro. Ballard nos ofrece, tras una breve explicación introductoria, el índice onomástico y temático de una biografía aparentemente perdida sobre un importante personaje público (evidentemente, imaginario) que influyó en la vida cultural y politica del siglo XX, pero que por lo visto nadie conoce. La biografía ronda las 800 páginas, a juzgar por el índice, y el lector (el que no sea perezoso, clao) acaba sabiendo todo sobre el personaje y su vida y milagros simplemente con la lectura de los nombres y temas mencionados en dicho índice: a él (al lector) le corresponde construir en su cabeza esa biografía perdida, y al término de la misma puede estar bien convencido de sabe todo lo relativo a la vida de ese personaje. Aquí, al contrario que en el anterior experimento literario, Ballard acierta de pleno, aunque dudo que su texto --que personalmente me ha hecho muchísima gracia debido en parte a la anécdota personal que he contado antes-- divierta a mucha gente (desde luego, no divertirá nada a sus detractores, eso no hace falta decirlo). Esa pirueta de Ballard con &amp;quot;El índice&amp;quot;, que puede calificarse de borgiana, oscila entre lo serio y lo jocoso, y depende del humor y ánimo del lector tomarlo en uno u otro sentido. Personalmente, como cierre de la recopilación, me parece inmejorable, además de constituir una muestra más de la capacidad de Ballard para sorprender (y descolocar) al lector.&lt;br&gt;El balance de este libro es, pues, excelente. Ballard nos ofrece sus temas recurrentes, aportando nueva luz sobre las tribulaciones, neuras, patologías y dudas del hombre contemporáneo, además de lo absurdo de nuestra era, empleando para ello la irrupción de lo fantástico en lo cotidiano, los vaivenes del tiempo, el desquiciamiento de nuestros sentidos y a veces una visión romántica y nostálgica de las relaciones entre los seres humanos (si bien este aspecto me temo que no suele ser muy captado por los lectores, incluyendo a los más entregados a su narrativa). Aunque se ha dicho muchas veces, bueno es repetirlo: Ballard es el autor más coherente y lúcido de nuestra segunda mitad del siglo XX, un observador implacable de la progresiva deshumanización del hombre, un cronista del desencanto &amp;quot;postmoderno&amp;quot;. ¿Será por eso que incomoda a tantos? Ballard puede permitirse hacer lo que otros no soñarían siquiera (véase su última novela publicada en castellano: &lt;em&gt;Milenio negro&lt;/em&gt;, que califiqué de &amp;quot;casi delictiva&amp;quot; en un artículo para &lt;em&gt;Revista de Literatura&lt;/em&gt; en 2006&lt;em&gt;, &lt;/em&gt;y esperamos con ansia la última, ya anunciada en castellano, y que promete mucho), y por eso hay tantos que prefieren no darse por enterados: seguramente temen darse cuenta de cómo es el mundo en que viven. &lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+FIEBRE+DE+GUERRA%2c+de+J.G.+Ballard&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1144.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1144.entry</guid><pubDate>Mon, 07 Apr 2008 09:48:16 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1144/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1144.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-04-07T15:58:05Z</dcterms:modified></item><item><title>EL NIDO DE LAS FURIAS, de Hugo Correa</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1121.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;em&gt;Ayer se divulgó la noticia de la muerte del escritor chileno de fantasía y ciencia ficción Hugo Correa. Su perfil biográfico aparece en bemonline (véase lista de webs recomendadas). Como homenaje y recuerdo a su interesante obra, recupero la crítica publicada en su día en &lt;/em&gt;Nueva Dimensión&lt;em&gt; (número 141, enero de 1982) de la quizá única novela que tuvo una distribución normal en España. Fue editada en 1981 por la desaparecida editorial Pomaire.&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;(c) 1982 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;br&gt;Tras muchos años de no saber nada de este notable autor chileno, verdadero pionero de la ciencia ficción en su país y uno de los más conocidos internacionalmente, nos llega ahora esta reciente novela, &lt;em&gt;El nido de las furias&lt;/em&gt;, que participa de unos cuantos temas muy recurrentes en la actual literatura de ciencia ficción y fantasía.&lt;br&gt;No es una novela estrictamente de ciencia ficción, pero tiene sus toques. Puede situarse, principalmente, dentro de esa ola de &amp;quot;terror moderno&amp;quot; o &amp;quot;sobrenatural&amp;quot; que se arrastra desde que King triunfara con su &lt;em&gt;Carrie.&lt;/em&gt; También, paralelamente, encontramos el tema de las dictaduras sudamericanas, puesto que Correa, muy ladino y habilidoso, nos plantea la siguiente propuesta: ¿qué pasaría en un pequeño país sudamericano si su dictador de turno fuera una persona dotada con poderes sobrenaturales? Estremecedor, ¿no? Naturalmente, el país es imaginario, la República de los Andes. Y Correa no abusa de los poderes de su personaje en modo alguno. De hecho, son casi invisibles. Raimundo Ruiz, el dictador de turno, es en realidad un ser concebido por una forma de vida de otro mundo a través de una indígena, y que mantiene periódicamente ciertos &amp;quot;contactos&amp;quot; con esas fuerzas extraterrenales, de las que poco nos aclara el autor de la novela. Esos &amp;quot;contactos&amp;quot; le permiten desbaratar siempre todas las intrigas formadas a su alrededor con el fin de derrocarle de su sillón presidencial. Y así, en torno a Raimundo Ruiz, se ha creado una leyenda, pues el pueblo le cree un &amp;quot;embrujado&amp;quot;.&lt;br&gt;Correa nos cuenta la historia de Ruiz mediante diversos &lt;em&gt;flashbacks&lt;/em&gt;, alternados con el presente, que coincide con una de esas intrigas destinadas a eliminar a Ruiz, y con las pequeñas peripecias de un periodista chileno, exiliado por motivos fiscales. Hay algo que llama poderosamente la atención: la sobriedad del relato, lo conciso de la historia, la elegancia y ajuste que Correa confiere a todas sus partes. No hay paja --gracias a Dios--, nada es superfluo, nada sobra ni falta. Y es que Correa no ha pretendido realizar, como tantos otros escritores de hoy día, una novela más de terror moderno, abarrotada de páginas inútiles, de capítulos superfluos, sino contar una historia con sencilla efectividad. Pensemos un momento en lo que este mismo tema hubiera sido en manos de cualquier emulador de King. Pero Correa no necesita imitar a nadie porque tiene su propio estilo y éste, sus conocedores lo saben, es suficientemente estimable y distinguido.&lt;br&gt;&lt;em&gt;El nido de las furias&lt;/em&gt; es, pues, una novela con pesonalidad, con originalidad. Perfectamente clara y sobria. Eficaz, en suma. Si espera usted espectacularidad, llamas y truenos, no lo encontrará en sus páginas. Pero si espera hallar un tema inquietante, unos personajes perfectamente claros y bien desarrollados, y un buen ritmo narrativo que lleva a un suave crescendo, no saldrá defraudado con la novela. No es la obra maestra de Hugo Correa, pero sí una novela apreciable.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+EL+NIDO+DE+LAS+FURIAS%2c+de+Hugo+Correa&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1121.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1121.entry</guid><pubDate>Fri, 28 Mar 2008 10:08:20 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1121/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1121.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-03-28T10:08:20Z</dcterms:modified></item><item><title>SUEÑO PROGRAMADO, de Christopher Priest</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1074.entry</link><description>&lt;br&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;em&gt;[Crítica publicada en &lt;/em&gt;Kandama&lt;em&gt;, num. 5, invierno de 1981. El título original de la novela de Priest es &lt;/em&gt;A Dream of Wessex &lt;em&gt;y fue editado en Argentina por Emecé.]&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;br&gt;(c) 1981) by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;a href="http://www.boonic.com/imgml/gen.php?s=MLA&amp;amp;f=30265621_6533.jpg&amp;amp;v=I"&gt;&lt;img height=78 src="http://tbn0.google.com/images?q=tbn:tcBizrH8Wlc9pM:http://www.boonic.com/imgml/gen.php%3Fs%3DMLA%26f%3D30265621_6533.jpg%26v%3DI" width=78&gt;&lt;/a&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;No cabe duda: Christopher Priest es uno de los descubrimientos más afortunados de la ciencia ficción en los últimos años. Cada novela suya que hemos leído nos ha entusiasmado y dejado con más ganas de leerle. Cuatro han sido ya traducidas al castellano, y se anuncian dos más. Por desgracia, de las cuatro una de ellas no ha sido distribuida en España, que es la que hoy comentamos, ignoramos si por compromisos editoriales --como apunté cierta vez en &lt;em&gt;Nueva Dimensión&lt;/em&gt;--, o por desinterés del posible distribuidor, lo cual parece poco probable.&lt;br&gt;Priest tiene la virtud de hacer que cada novela suya parezca escrita por un autor diferente. &lt;em&gt;Fuga para una isla&lt;/em&gt; tiene reminiscencias wyndhamianas, puestas al día, eso sí. &lt;em&gt;La máquina espacial&lt;/em&gt; es un claro homenaje a Wells y tiene todo el sabor y color de las novelas de ciencia ficción escritas entre Verne y Wells. &lt;em&gt;Sueño programado&lt;/em&gt; es, también claramente, un homenaje a Philip Dick y sus mundos que contienen otros mundos, sus realidades yuxtapuestas. Así, el autor de &lt;em&gt;El mundo invertido&lt;/em&gt; --novela que causó sensación entre los lectores a su aparición--, demuestra tener unas dotes de eclecticismo que ya desearían para sí bastantes consagrados.&lt;br&gt;&lt;em&gt;Sueño programado&lt;/em&gt; nos presenta a un grupo de personas que están realizando un singular y revolucionario experimento científico en el llamado Castillo de la Doncella, en Wessex. El experimento --que lleva ya dos años en marcha-- consiste en proyectar las mentes de los participantes al año 2135 y estudiar así los cambios que el mundo habrá experimentado en el futuro, las mejoras, las nuevas fuentes de energía, etc., a fin de una vez descubiertas y localizadas iniciar ya, en el presente, su puesta en marcha. Quienes están proyectados en este futuro --un grupo de cerca de cuarenta personas, todos científicos--, han creado un mundo totalmente real para ellos, en el que viven, aman, juegan, ríen, trabajan, se desenvuelven y, en pocas palabras, son mucho más felices, por lo cual el retorno a la realidad es siempre muy difícil. Existen, en este mundo simulado, dos personajes encargados de &amp;quot;recuperar&amp;quot; a los participantes, mediante un truco con espejos. El sistema, sin embargo, no ha dado nunca resultado con David Harkham, un historiador que lleva sin &amp;quot;despertar&amp;quot; los dos años que dura ya el experimento, constituyendo una preocupación para todos los participantes, y el motivo en el que están trabajando principalmente al iniciarse la acción de la novela: conseguir localizar de una vez a Harkham y traerle al presente, a lo cual, sin embargo, seguirá resistiéndose tenazmente. Paralelamente a todo ello, el fallecimiento de uno de los participantes hará que sea preciso cubrir su vacante por medio de una nueva persona, para lo cual se ofrecerá Paul Mason --antiguo amante de Julia, la protagonista--, un personaje abyecto, dominador, egocéntrico y cruel. Julia comprende que la intromisión de Mason en el proyecto lo pondrá en peligro, pero Paul no vacila en chantajearla, obligándola a ponerse en su favor. Mientras, en el mundo simulado, David Harkham descubre que en el pasado se creó en Wessex, y en el Castillo de la Doncella, un singular experimento para estudiar el futuro; asombrado, comprende que él mismo y toda la gente que conoce en Wessex no son más que un sueño, una falsa realidad. Julie y él se han enamorado y David le cuenta lo que ocurre. La intrusión en este mundo simulado de Paul Mason amenazará con destruir tanto la realidad pasada como el futuro simulado. De hecho, ya la mente proyectada de Mason ha introducido notables cambios en el futuro imaginado, destruyendo toda su belleza y convirtiéndolo en un lugar oscuro y lóbrego. David, y sobre todo Julia, deberán enfrentarse con Mason, cuya mente constituye un serio peligro tanto para un mundo como para el otro.&lt;br&gt;Una novela magníficamente concebida, impecablemente narrada, absorbente, vibrante y original, con numerosos toques dickianos, no ya sólo en el propio argumento, sino en el desarrollo de algunas escenas, como el descubrimiento que realiza Harkham en los archivos de Wessex, o el enfrentamiento Mason-Julia, basado en esquemas usuales de personajes de Dick. Novela meticulosamente concebida y desarrollada que demuestra, una vez más, el singular talento de este excelente escritor que es Priest, cuyas novelas, realmente, no tienen desperdicio.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+SUE%c3%91O+PROGRAMADO%2c+de+Christopher+Priest&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1074.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1074.entry</guid><pubDate>Mon, 17 Mar 2008 10:01:27 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1074/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1074.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-03-17T10:01:27Z</dcterms:modified></item><item><title>¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?, de Philip K. Dick</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1047.entry</link><description>&lt;em&gt;[Crítica publicada en &lt;/em&gt;Nueva Dimensión&lt;em&gt;, núm. 142, febrero de 1982. Libro editado por Edhasa.]&lt;/em&gt;&lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;font size=2&gt;(c) 1982 by J.C. Planells&lt;br&gt; &lt;img height=517 src="http://static.flickr.com/35/89733748_0f8b6b7e79_b.jpg" width=313&gt;&lt;br&gt;Ésta es una novela con la muerte en primer plano. Y quizá uno se pregunte: bien, ¿qué novela de Dick no es así? Pero acaso ésta sea la que más destaque al respecto. Tenemos, de partida, su dedicatoria: a Maren Augusta Bergrud, 1923-1967, y unos versos de Yeats. Esa Maren es una de las amigas de Dick muertas por las drogas, y volveremos a encontrar su nombre en la relación que el propio autor incluye en el epílogo de &lt;em&gt;Una mirada a la oscuridad&lt;/em&gt;. También tenemos un recorte de prensa, verídico, fechado en 1966, sobre la muerte de una tortuga de casi 200 años.&lt;br&gt;Y pasemos a la obra. Estamos en una Tierra en la que los animales se han extinguido casi por completo tras la catástrofe atómica. Poseer un animal auténtico, no un vulgar simulacro electrónico, es un lujo y una riqueza. Existen unos catálogos cuidadosamente actualizados continuamente en los que se detalla la cotización de cada animal y especie, y si queda o no algún ejemplar. El protagonista de la novela, Rick Deckard, posee una oveja eléctrica en precario estado de conservación. Su mayor ilusión es poseer un animal grande, de verdad. Pero para ello deberá exterminar muchos androides, pues Deckard es aniquilador de androides que llegan a la Tierra procedentes de las colonias establecidas en otros planetas, y que suponen una fuerte competencia para la ya escasa mano de obra del planeta. Deben ser aniquilados rápidamente, antes de que resulte imposible el localizarlos. Un día --exactamente la duración temporal de la acción en la novela-- Deckard recibe el encargo de terminar con seis androides; con la prima que reciba por  la destrucción de cada uno de ellos cuenta con poder adquirir finalmente un animal verdadero, un burro, por ejemplo. Pero antes, claro, debe matar a los seis androides.&lt;br&gt;Quien piense que se trata de una novela de acción, se equivoca. Y quien crea que es una incursión de Dick en la novela negra en plan futurista, también se equivoca. Es simplemente una obra de Dick, sin más etiquetas, nada más y nada menos. Es, asimismo, una de las menos complejas por cuanto el cúmulo de intrigas no es excesivo en esta ocasión, al contrario que en otras novelas más célebres, algunas de ellas ya conocidas por el lector. De hecho, &lt;em&gt;¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?&lt;/em&gt; es una de las novelas más tranquilas y calmadas de Dick. Por una vez también, la ambientación y todo cuanto rodea el mundo en el que se mueven los personajes adquiere una categoría destacada, en lugar de quedar relegado como en otras ocasiones merced a la rapidez de los acontecimientos. La obsesión por los animales muertos, por los simulacros, adquiere un rango de protagonismo a lo largo de toda la obra, hasta el punto de superar a la propia intriga planteada, poco compleja, también es verdad. Por contraste, otros detalles restan oscuros --nada infrecuente en Dick--, como el fenómeno Mercer. La humanidad puede conectarse con una especie de santón llamado Mercer, quien les da paz y tranquilidad a cambio de inesperadas pedradas que nunca se sabe de dónde vienen. Hacia el final de la novela, una cadena de televisión cuestiona la veracidad de ese Mercer y su posible impostura. De hecho, todo el episodio no es más que una de las típicas y subyugantes ideas dickianas, algo metida con calzador en el conjunto de la narración, poco profundizada, pero que ni estorba ni está de más. Los fieles lectores de Dick ya están habituados a encontrar semejantes aportaciones en sus novelas.&lt;br&gt;Esta es, pues, la historia en veinticuatro horas de ese cazador de androides, de sus ilusiones, fracasos, éxitos y esperanzas, dudas y remodimientos. Junto a él, otro interesante personaje: el idiota John Isidore, que de hecho no es más que el personaje central de su novela &lt;em&gt;Confesiones de un artista de mierda&lt;/em&gt;, al que encontramos en este otro escenario, lo mismo que a los Rosen los reencontraremos en una novela posterior, &lt;em&gt;Podemos construirle&lt;/em&gt;, y en la que se nos explicará --quizás-- cómo empezaron a construir sus androides. ¿Escenas antologicas? Por supuesto. Todo el capítulo 18, uno de los más alucinantes y terribles surgidos de la pluma de Dick.&lt;br&gt;Una obra, en suma, serenamente pesimista, calmadamente amarga, de lectura intensa, y que constituye si no una de las mejores de su autor, sí una de las más redondas y conseguidas, y, desde luego, inolvidables.&lt;br&gt; &lt;br&gt; &lt;br&gt;&lt;/font&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2620027194897443681&amp;page=RSS%3a+%c2%bfSUE%c3%91AN+LOS+ANDROIDES+CON+OVEJAS+EL%c3%89CTRICAS%3f%2c+de+Philip+K.+Dick&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=pfjcplanells3.spaces.live.com&amp;amp;GT1=pfjcplanells3"&gt;</description><comments>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1047.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1047.entry</guid><pubDate>Mon, 25 Feb 2008 10:06:55 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1047/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2DB9AB61!1047.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2008-02-25T10:06:55Z</dcterms:modified></item><item><title>SEÑORA O SEÑORITA, de Wilkie Collins</title><link>http://pfjcplanells3.spaces.live.com/Blog/cns!245C34DA2